Una nueva propuesta en la narración

Stefhany R. W.

Diario de un mal año. John Maxwell Coetzee. Traducción de Jordi Fibla. Editorial DebolResultado de imagen para j.m coetzee diario de un mal añosillo, Colombia. 2009. 240 páginas.

Diario de un mal año, escrita por el autor sudafricano J. M. Coetzee, es una novela dividida tanto horizontal como verticalmente. Expone una nueva posibilidad en la escritura discursiva de una narración: horizontal, en la medida en que el libro está dividido en dos partes – la primera titulada “Opiniones contundentes”, en la cual el autor hace una recopilación de ensayos cortos y los expone de manera simultánea con dos voces posteriores que irán desarrollando una narración; y la segunda parte titulada  “Segundo diario”, marcada por silencios de las voces y sucedida por los ensayos que el personaje principal Juan C ha querido descartar para su publicación. Por su parte, la narración vertical aparece en la página 35, cuando el autor introduce una nueva voz quedando así con una exposición discursiva vertical en la página con el primer texto ensayístico; el segundo texto con voz masculina a manera de narración en primera persona, separado por una línea y el tercero, igualmente separado, como la voz femenina.

El lector, en esta obra, se encuentra al borde (a la mitad de la página) del análisis de dos formas representativas del mundo, ya que el personaje principal, el escritor de los ensayos, muestra de forma estructural y filosófica su comprensión de diferentes sucesos culturales y una interioridad en la interpretación de los sucesos momentáneos de su vida, como el encuentro con Anya, una vecina que hace el trabajo de edición de los ensayos.

En esta novela Coetzee muestra la afectación simultánea del discurso sobre el hombre moderno y el uso de diferentes formas literarias para exponerlo. Pues en ella se muestra paralelamente el pensamiento de C, trazado por un mismo hilo conductor finísimo que permite hacer una conexión entre el pensamiento analítico y estructurado, y el pensamiento interior y orgánico sin importar la dirección que tomen las disertaciones.

Diario de un mal año es una obra que no se puede tomar a la ligera, ya que no es sólo el valor estético o conceptual lo que nutre esta historia, sino también el valor estructural que renueva la forma de dividir y presentar una narración. Desde este punto de vista es importante considerar esta novela como una nueva forma de dirigir y encaminar una historia hasta un final. Considerando que además hay un valor conceptual en los ensayos presentes, dado por la vivacidad y destreza del autor para exponer y debatir diversidad de temas que competen tanto a la vida pública como a la vida privada de una persona.

En la primera parte se presentan ensayos cortos dedicados a un tema específico ubicados en un contexto determinado con una interpretación del autor. Uno de estos ensayos es el número 14 “Sobre la matanza de animales” (pág. 72). Su contenido no carece de cierta belleza expositiva que deja en evidencia un acto tan cruel como lo es el corte en las patas de la vaca en el matadero. Allí Coetzee hace una reflexión acerca de condenar o no los métodos utilizados para el asesinato de las reses, y llega a una conclusión que evidencia el absurdo sobre usar la violencia y el absurdo sobre no usarla. Así, cada ensayo, desde un lenguaje claro y contundente, parte en un punto determinado desenvolviéndose ligeramente al exponer los temas como elementos problemáticos en el moralismo social. Ya este mismo aspecto, en la segunda parte del libro, está hecho con un lenguaje más íntimo e individual hasta el final en el que el escritor Juan C. dejará entrever parte de su profundidad emocional y su fragilidad humana.

En el aspecto narrativo la historia se despliega en un único conflicto: el trabajo propuesto por Juan C. a la muchacha; a partir de allí van surgiendo nuevas situaciones, como los discursos encontrados acerca de los ensayos entre los dos personajes principales: la atracción física y, el enfrentamiento, al final, de Juan, Anya y Alan. Se genera así una historia de poca profundidad, pues no se permite ver en su desarrollo la riqueza de un mundo espiritual, emocional ni vivencial de los personajes; no hay dimensiones que los revelen a sí mismos ni a los demás.  En esta medida no se pueden establecer ni observar como personajes verosímiles, pues carecen de la posibilidad de crearse a sí mismos al salir del papel ya determinado el cual personifican; esto procura un empobrecimiento en la historia, ya que no se propone un más allá acerca de lo que se representa en la novela, sino que la interpretación se limita al discurso compacto de los personajes.

Las tres partes expuestas verticalmente están conectadas por un mismo fin: la creación de un libro acerca de ensayos breves desde donde se cuenta una percepción puntual del mundo. Es aquí donde convergen las voluntades de los personajes y se entrelaza la novela para mostrar el resultado de lo que es el libro visto desde la creación en un plano público y privado. Aunque existan carencias en la profundidad de los personajes, y en esa medida en la narración, es evidente que Diario de un mal año es un libro con valores literarios resaltados tanto en su estructura como en su forma ensayística y su representación; y, además de ello, es preciso afirmar que Coetzee es uno de los escritores contemporáneos precursores de una nueva forma estructural y discursiva de la novela.

 

Categorías: Catas y degustaciones

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