La exposición Chere Sur de Wilson Borja se inauguró el pasado 13 de agosto en CasaTinta, espacio dedicado a las artes gráficas y la ilustración en la ciudad de Bogotá. La exposición estaba compuesta por más de diez piezas de gran formato que cubrieron casi en su totalidad las paredes de la sala de exposiciones de CasaTinta.

Wilson Borja es un ilustrador, animador y diseñador gráfico colombiano. Se ha preocupado por los procesos de la diáspora africana y su exposición Chere Sur es la representación de estas inquietudes y reflexiones frente a un fenómeno social y cultural que a él, particularmente, como afroamericano,  toca profundamente: “Como afroamericano estoy interesado en los procesos de hibridación que se dan como consecuencia de la migración y su conexión con la distribución urbanística basada en la etnia”.

Con una preocupación que surge de la ubicación territorial particular de la cultura afro, desdibujada debido a las migraciones forzadas, el artista representa en las piezas lo que a lo lejos parece ser un plano convencional de una construcción urbanística. Este plano, observado desde una vista superior, está lleno de signos, calles, barrios y coordenadas al azar. Sin poder identificar nunca un lugar en particular, una ubicación exacta, un punto específico en el mapa, transmite la sensación de estar en la ciudad, sin estarlo realmente. Es estar perdido entre las calles, los callejones sin salida, la incertidumbre y la inmensidad. Como si migráramos a territorios desconocidos, truculentos, viajando con desasosiego por laberintos sin la más mínima pista.

Luego de esta impresión inicial al estar de pie frente a las obras y dejarse rodear por la nada, empiezan a aparecer rastros de la cultura africana, máscaras, rostros, escenas, huellas dejadas en la ciudad, palabras, mensajes “not here not there”, vestigios de presencias que están ahí, pero que preferimos ignorar, que tienen cosas que decir. Me parece escuchar decir “aquí estoy, perdido, pero estoy”.

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El hecho de rescatar algunos de los elementos propiamente africanos cumple con la intención de observar cómo estos “sobrevivieron y se diseminaron en el Nuevo Mundo, como la música de percusión, y ubicarlos en un contexto contemporáneo”. Bajo esta idea encontramos, dispersos por las obras, elementos fundamentales que para el artista representan a la cultura afro. Como es el caso del ‘bocachico’, pez emblemático para el artista y que a su vez le da nombre a la exposición, pues según Borja “chere” es la palabra afrocolombiana equivalente a ‘bocachico’.

Por otra parte, las obras no solamente evidencian el acto de presencia de la cultura afro en los contextos urbanos, también son una crítica a los procesos históricos a los que la migración africana puede estar asociada. Wilson Borja comenta que pretende analizar “aspectos de la diáspora tales como: la colonización, la evangelización, el desplazamiento, la inestabilidad, la marginación, la adaptación y la aculturación”.

En la obra podemos entonces encontrar flechas que indican de manera sutil la ruta de los colonizadores al territorio africano, el viaje y la usurpación del oro, todo esto seguido por la figura de la evangelización representada en las cruces que surcan todas las piezas.

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La dualidad blanco/negro es un tema fundamental, que puede aparentemente evidenciar una ruptura substancial, pero la obra permite, a su vez, evidenciar procesos de hibridación entre culturas y el sincretismo entre los opuestos históricos. Hay una denuncia que parte de la pregunta fundamental por la identidad perdida, pero a la vez un discurso conciliador que habla de la multiculturalidad, lo que nos remite evidentemente a territorios como el nuestro.
La obra de Borja es icónica y simbólica, es un juego por hallar los significados que la reunión de tantas técnicas e imágenes superpuestas parecen esconder. Es más cercana al arte gráfico que al arte plástico como tal, de carga conceptual, con colores, tipografías y símbolos que llaman la atención e invitan a la reflexión.

Finalmente, Wilson Borja es un artista profesional de gran trayectoria y ganador de varios reconocimientos. Su obra se ha presentado en el exterior y también ha ilustrado varias veces para El Malpensante. Pero a pesar de esto, y es curioso, el día de inauguración ajenos a su presencia y desconocedores de su rostro,  muchos pasamos a su lado sin saber que era el creador de aquellas obras que impactan tan gratamente. Escucharlo hablar de su propuesta es sumamente interesante y enriquecedor.

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Perderse en la bastedad de las obras de Borja es encontrarse con un pasado olvidado y realizar, gracias a la experiencia estética muy bien lograda en esta exposición, un reconocimiento de una problemática social que vemos a diario, pero de la que parecemos ajenos, sumidos en la idea de que quien vive y disfruta en la ‘comodidad de la ciudad’ nunca llegará a entender los problemas de aquellos que no gozan de ese ‘privilegio’, así que en vez de esperar a que la realidad toque a su puerta, sea valiente, salga y enfréntela observando la obra Wilson Borja .

Puede observar algo de la exposición en este vídeo que realizaron durante la exposición en CasaTinta.

*Las imágenes y las declaraciones del artista sobre su obra, puestas aquí entre comillas, son tomadas de la página del autor www.wilsonborja.com

Andrea Gaitán

Categorías: Catas y degustaciones

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