Detrás del lápiz

Entrevista por: Julieth Alemán y Ángela Calderón*

(Texto completo)

 

“Tengo afinidad por las historias que dejan presentir a alguien detrás de las páginas. Ese fue el libro que siempre quise escribir” (Prólogo En la punta del lápiz)

Carolina López Jiménez, ganadora del IX Concurso Nacional de Novela y Cuento de la Cámara de Comercio de Medellín, con En la punta del lápiz, se esconde detrás de las páginas, deja ver rasgos de su vida, de la joven que cargaba su diario en la mano a todas partes; de su proceso como creadora, que desea relacionar todo con la realidad; del viaje que emprende, para encontrarse con la literatura; y de su experiencia con la enfermedad de su madre, que se convierte en el eje de la novela.

Cada pregunta hecha es una puerta abierta para que el lector conozca los momentos por los que atraviesa un autor en la actualidad, un antes, durante y después, una mirada de adentro y afuera de la obra, acompañados por la autora…

 

R.C: ¿Qué te llevó a escribir una novela?

C.L: Yo creo que varias cosas, creo que el impulso de escribir una novela lo tuve desde adolescente. Recuerdo a los 14 o 15 años cargando un cuadernito, creo que además coincide con la época en que yo empiezo a leer mucha novela, entonces me recuerdo a mí misma cargando el cuadernito, yéndome a un parque a escribir, algo que yo pensaba iba a ser una novela, pero jamás pasaba de la primera página. Pero a los 27 años hay dos cosas importantes que son: la lectura de En busca del tiempo perdido, duré como año y medio leyéndome la saga y durante la lectura empecé a sentir esa voz interior, esa necesidad de escribir algo. Eso por un lado, y por otro, la enfermedad de mi mamá de la que hablo un poco En la punta del lápiz, que también, era paralelo a que quería escribir algo, que sentía un impulso creador y una voz que me dictaba y empecé a tener borradores. La voz más potente, que apareció para mí, fue cuando empecé a hablar sobre la enfermedad de mi mamá, creo que, fue algo que me sobrepaso, nos sobrepasó a mi hermano, a mi familia, a mi madre misma y creo que la forma de catarsis que hice fue escribiendo básicamente.

 

R.C: ¿Cómo fue el proceso de escritura de “En la punta del lápiz?

C.L: Cuando empecé a leer En busca del tiempo perdido tuve la certeza de lo que yo quería hacer, fue casi como un llamado, ese llamado que sentí desde adolescente, retomarlo de verdad, como dedicarle tiempo a eso y hacerlo. Empecé a escribir, fragmentos, cosas muy sueltas, realmente sin ningún rumbo fijo, después aparece la enfermedad de mi mamá y entonces esas cosas que empezaba a escribir, empezaron a llenarse de un personaje que fue Matilde Díaz, con un narrador en tercera, un poco misterioso, que narra la vida de Matilde y yo fui coleccionando esos fragmentos. Después entre a la Maestría de Escrituras creativas de la Nacional, ya con un material, sabiendo que quería hacer una novela, que recogiera eso y seguí produciendo más material, y empecé a buscar formas de estructuras. Inicialmente eran tres libros: el libro de Matilde, el libro de Caliza y Leónidas y diarios de la escritora. Solo quedó el último. Después fue tomar decisiones, tenía muchos fragmentos, decidir, fue muy azaroso, tenía muchos paquetes y empecé a trocarlos al azar y algunos casaron muy bien, uno detrás del otro y a veces no me gustaba. Ya, luego meterle un poco más la razón, un último trabajo de edición y ya, quedó la novela.

 

R.C: El uso de texto e imagen, dirigirse al lector haciéndolo parte del proceso, intercalar las historias creando una división, que casi puede dejar dos historias independientes, son elementos no convencionales ¿por qué tomar una narrativa de tipo experimental para contar tu historia?

C.L: Yo preguntaría ¿Por qué no? Realmente lo que yo creo es que, yo encontré una forma de darle una estructura a mi novela, que fuera acorde con la forma en que yo escribo, pues tengo una escritura que es fragmentaria, me hace falta la imagen para contar, la utilizo mucho, entonces creo que realmente todas esas estrategias que pudieran parecer muy pensadas, premeditadas, son más bien un resultado, casi que, obvio en un proceso de creación que es así: fragmentario, que piensa mucho en el lector, que es cruzado, en donde hay ires y venires flashbacks – forwards, constantemente.

 

R.C: ¿Cuáles fueron tus influencias?

C.L: Hay autores como Jorge franco y Amélie Nothomb que siento influyeron mucho en lo que está ahí; Beckett, leerme la trilogía de Beckett también fue fundamental, para la relación con la enfermedad -el cuidador y el enfermo- ; Fernando González, es muy importante para mí; Marcel Proust, la influencia de él es la que más marca esa novela; Perec es un autor muy arriesgado en su propuesta de escritura, que quiero mucho y marca mucho esa obra, y también está Julio Cortázar, Cabrera Infante y Herman Hesse.

 

R.C: ¿Qué opinión tienes frente al tema de ser autor nuevo y las posibilidades de publicación?

C.L: En algún momento, seguro al principio, me estresaba un poco la publicación en la medida en la que uno obtiene un reconocimiento, me interesa mucho que mi obra se mueva más allá del círculo cercano a mí, amigos y familiares; entonces, frente a ese tema de ser nuevo y las posibilidades de publicación, creo que es la parte más difícil. Tuve la fortuna de ganarme el Premio de Novela de la Cámara de Comercio y creo que eso me ayudó mucho. No es una publicación comercial pero es ya un libro que existe, ya siento que se cerró el ciclo de la primera novela que ha logrado tener lectores más allá de mis conocidos. Uno quisiera entrar en diálogo con otros escritores, con lectores, enriquecer un poco el discurso que uno tiene, creo que eso lo hace un autor nuevo.

 

RC Con la publicación de tu primera novela llega el reconocimiento y aceptación de tu obra. ¿Qué nuevos retos has enfrentado como escritora a raíz de este hecho?

C.L: El reconocimiento, como ya dije, viene por el premio, la aceptación de la obra pues realmente yo no he tenido mucho feedback. Solo he tenido un par de lanzamientos en Armenia, espacios en donde me han leído, y algunos lectores me han escrito y ha sido interesante. Creo que eso me ha dado fuerzas, es como si le metieran carga a la batería. Los retos que he enfrentado como escritora son no caer y seguir escribiendo, no pensar en que como uno se ganó un premio entonces solo está el reconocimiento y el hecho de que el libro exista en algunos estantes y en algunos lectores, y que haya un reconocimiento económico (como lo otorgaba el premio que me gané) ya todo está bien, pero creo que el reto es continuar, poder zafarse de eso, apostar a la escritura, no decaer, terminar las obras y no dejarlas inconclusas. Otro reto que tuve, y que fue nuevo para mí, fue la invitación a la Feria del Libro de Manizales como autora, a dar unas charlas, entonces descubrí un campo de gente que escribe, para mí el reto que viene es ese, poder llevar el trabajo que hago como escritora, como persona interesada en la escritura, a otros lugares y ampliar esas redes.

 

R.C: Aparte de tener tu primera novela publicada, ¿qué otras satisfacciones te ha traído ser escritora?

C.L: Para mí la satisfacción no es solo tener mi novela publicada, es también dedicar mi vida a algo que me gusta, como que cada vez más paso tiempo de mi vida escribiendo y materializando las ideas que tengo, volviéndolas algo concreto. Creo que esa es la satisfacción más grande y es la que me mueve y me impulsa a continuar. Por supuesto el premio es una satisfacción que no te deja morir en el intento y que me dice debo seguir apostando a esto. También he conocido gente maravillosa, que está interesada en vivir del arte y de la escritura, gente que quiere vivir de una manera no convencional y que dedican horas enteras de su vida, días enteros y meses a un trabajo que no da plata, pero que es cercano a una utopía, vivir así es posible, es vivir la vida intensamente.

 

R.C: ¿Cómo se ve el mundo editorial desde la perspectiva del autor?

C.L: ¿Cómo me veo? como me sueño. Yo me sueño en el mundo editorial, digamos, en un camino editorial construido por mí como escritora, y con mi grupo de amigos escritores, más que bajo el padrinazgo de una editorial. Yo no quisiera construir mi nombre como escritora a través de una editorial, porque siento que siempre el escritor está muy desprotegido económicamente y lo sigue estando con un editor, y esa desprotección la tengo igual ahora que no tengo editor y que yo misma muevo mis obras. Digamos que yo no quisiera perder la libertad de escritura, ni mis tiempos de creación, porque creo mucho que cada obra tiene un proceso. Y de nuevo, para mi escribir debe ser fuente de placer y no de displacer, no de estrés, no de angustia.

 

Entonces me voy abriendo un camino, tal vez un modelo editorial de autores, aprovechando además las nuevas tecnologías para la difusión sin descuidar la presencia. También soy docente y me gustaría mucho mezclar ese modelo de escritora, lectora, fomentar lectura y fomentar la escritura a través de mis obras, dar talleres, algo más independiente… ojalá muy independiente y ojalá no sola sino con un grupo de gente muy pila del que estoy rodeada, en este momento, junto con unos amigos, tenemos una apuesta hacia allá y es un colectivo de escritores que queremos hacer proyectos independientes, nos llamamos NQS, y pronto vamos a estar por ahí en redes, así que bienvenidas todas las personas que quieran explorar y conocer lo que hacemos.

 

R.C: Tú novela se puede leer en un formato virtual, respecto al tema de nuevos medios de difusión, nos gustaría saber ¿qué opinión tienes como autora, frente a estas herramientas?

C.L: Me parece bien, estoy totalmente de acuerdo. Creo que como autor lo que uno quiere es que lo lean. Si estas herramientas permiten que mis obras lleguen de manera más fácil a los lectores son bienvenidas, no tengo ningún problema y de hecho las celebro.

 

R.C: Nos gustaría que nos comentaras, ¿qué consejo le darías a un futuro escritor?

C.L: Tengo varios, pero uno que daría es, que nunca pare de buscar, buscar cuáles son sus ritmos, eso es importante, entender el modo que uno trabaja, en que uno es más productivo y feliz, el hecho de uno trabajar estando tranquilo, sin estrés, eso para mí es muy importante, de hecho como docente intento trabajar eso con mis estudiantes, que encuentren esas formas en que les es más fácil, más espontáneo el crear, eso es importante para la productividad y optimiza la energía y el estado de ánimo. Otro consejo es no acomodarse, explorar mucho en las lecturas que consumen, no solo leer literatura sino nutrirse de otras artes, mirar cosas nuevas, ver clásicos pero tener en cuenta lo de ahora. La escritura no debe ser algo tortuoso, sino que debe ser algo placentero, entonces es buscar eso, el placer a la hora de escribir.

 

Debo añadir que el mío fue un viaje sin ruta fija y con un solo destino: la novela que el lector tiene en sus manos. Hasta hace muy poco, este punto de llegada no tenía forma, ubicación concreta, ni nombre. Lo único claro era saber que existía, que habría de existir. Con esa certeza empecé mi viaje hace más de dos años.

 

Cada palabra que Carolina menciona en esta entrevista está cargada de la pasión de alguien que disfruta lo que hace. Con una sencillez que pocos escritores tienen, Carolina nos abre un panorama donde las posibilidades de escribir están a la vuelta de la esquina, sin embargo, no hay que olvidar que es una tarea en donde la exploración, la rigurosidad, la espontaneidad y sobre todo el amor por las letras es lo que al final nos lleva a descubrir un mundo que puede estar en la punta de un lápiz.

Si quiere conocer el trabajo de Carolina López, aquí les dejamos los links de su blog y su novela.

Blog: https://letraypalabra.wordpress.com/

Novela: http://www.camaramedellin.com.co/site/Portals/0/Documentos/2013/En_la_punta_del_lapiz_novela.pdf

*Estudiantes de estudios literarios

Universidad Autónoma de Colombia

 

 

Categorías: Catas y degustaciones

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