Miss Barbie Máscara

Felipe Guerrero

(Texto completo)

Con los tacones en las manos contó escalón por escalón; apoyada en Valentina limpió ambos pies, tomó su botella y continuó a la plazoleta. Cinco años después de escuchar ‘Zombies en tacones’, Barbie Máscara se sentaba a mi lado en el Parque de los Estudiantes o Jovita, conocido así por la estatua en su centro de la llamada “Reina Eterna” de Cali. La primera novedad eran sus plataformas transparentes en las que guardaba dinero, de ahí sacó para comprar cigarros y chicles en un par de ocasiones, el vuelto lo ponía en su cartera negra mientras veía sin punto fijo. Al terminar el cigarro, pasó la botella y habló despacio. Caminamos de nuevo hacia las gradas donde vio a un vendedor, lo detuvo, sin darse cuenta que también motos y bicicletas pararon. -Deme un Boston, por favor, ¿ustedes quieren chicles?- Le pasó uno, pero no encontraba el dinero a pesar de tener sus tacones en las manos, el vendedor la veía y parecía enojarse cada vez más. -¿Me lo va a pagar?- Barbie buscaba en su cartera mientras hablaba, -Atrevida ella, ¿cierto? primero revisa tu labial y luego me críticas, le dije-  Seguía buscando entre billetes arrugados y monedas,  -¿Sabes por qué? Porque la loca se perdió con mi celular en la rumba… y no, debe aprender a respetar a su madre. El señor movió su carro, partió el cigarro en dos, lo arrojó al suelo y se fue, -Revisa tu labial, querida, le dije, estuvo bien, ¿verdad amor?- El acto del señor pareció no importarle, fue hacia un carrito bajo el puente, compró el cigarro, -Y la bloqueé, Valen, que revise su labial y luego me critique, ¿verdad amor?

Pendiente de la hora, de un tacón dañado, de su cabellera rubia azuleada, veía hacia el cielo con una sonrisa en su rostro. En poco tiempo contó una vez tras otra la anécdota de la pérdida del celular, del labial revisado y del amigo bloqueado. -Ustedes me cayeron tan bien, la Valentina rubia y regia con su cabello, y tú tan bello con tu arte- aseguró sus tacones, – Estoy feliz con ustedes. ¿Quieren beber antes de irnos?

Eran aproximadamente las diez de la noche y debía abordar un MIO hacia Villacolombia, aunque en su estado pensó en un taxi. -Me gustaría verme en París, casarme con un hombre, vivir en una casa toda pintada de rosa pastel, tan excéntrica como yo. Me veo como ama de casa, así toda gitana, toda regia. Con un vestido negro de cuello blanco, el cabello entre rubio y rosa como la casa de sus sueños. Bárbara convirtió su rutina de maquillaje en un performance que muchos veían en la estación de Capri. Por estos días vive en Meléndez con una pareja de chicos. Después de la última operación de senos visita con más frecuencia a su madre, donde se permite mayores cuidados, como el yogur que no puede faltar al desayuno debido a su gastritis o en general una alimentación balanceada. Al salir de casa comió tilapia, una de sus comidas favoritas, pues la otra la compró en la droguería junto a las hormonas, “la guaro”, dijo sacándolo de su bolso y compartiendo una vez más.

– Me gusta crear arte con mi cabello, mi maquillaje, con lo que uso, o también dibujando. Siempre me ha gustado colorear y dibujar, de niña, antes que practicar los deportes bruscos como los chicos hacen prefería estar en ese mundo artístico. Los tatuajes en sus dedos, su brazo o su cuello, todos logrados con precisión y estética admirable, la delatan en su recorrido por esa faceta artística, sus diferentes  cabelleras bien cuidadas, una rubia platinada, una natural tinturada de azul, sus uñas largas “bien garras” son el complemento de una cotidianidad preparada desde la noche anterior. Al llegar a casa elimina todo rastro de maquillaje, lava su cara, aplica crema antiarrugas, “porque el cutis tiene que respirar”, por último la mascarilla de pepino hasta el día siguiente. En la mañana la retira con agua tibia, despierta “toda bella” y con un depilador elimina el vello facial que aún persiste. Bárbara define su vestir como único e inclasificable.  – Mi estilo es alternativo, llamativo, colorido, extravagante- Ésta extravagancia se formó en ella a través de otras influencias, – Lady Gaga obviamente es una de ellas, porque me gusta su música, es genuina, también me gusta que sea excéntrica con sus atuendos locos y el apoyo que le brinda a la comunidad. También “La Grimes”, que es como una artista toda loquita ella. Que no se me olvide… quien más… pues Die Antwood, Crystal Castles, los que expresen cosas artísticas y diferentes. Hace algunas semanas surgió un interés por el movimiento Vogue que tuvo origen en las cárceles de Nueva York en los años sesenta, -Ese video lo hice payaseando pero me gustó desde entonces. Me he enterado que es un baile representativo de la comunidad que ya lleva muchos años. Tal vídeo se titulaba ‘Learning how to Vogue’, frente a la cámara Barbie deslizaba sus brazos para terminar bailando y disfrutando. Un estilo de arte que puede expresar corporalmente. Con sus respuestas crea un ambiente de confianza en el que no cabe censura para decir lo que hace cuando sale o a qué se dedica, menos sobre su edad.  – A veces sí siento como cuando las mujeres se quitan un año, yo soy víctima de eso, porque con los chicos es como: “ay, tan viejita”, pero igual digo lo que tengo: 26 años, orgullosa, abrió su pequeño espejo y pidió que lo sostuviera para delinear los ojos, en cuestión de segundos dibujó la línea negra sobre sus pestañas ya rizadas, continuó con su otro párpado y finalizó retocando los polvos.

En las calles Barbie puede escuchar desde los comentarios más hostiles, que generalmente vienen de hombres, hasta los más amables, halagos o chifles.  -Pero a mí es tanto como que me hacen el feo, como me halagan, me hacen el “uy” el “fiu fiu” y toda esa vaina, entonces uno es como: quien los entiende. Nunca sale sin la debida preparación, ni siquiera a la tienda, muchos la conocen y le dicen que está “regia” o que “tan bonita que está hoy la Barbie”; ser diferente a diario le hace sentirse “como una flor exótica”. Sus amigos, con los que sale “a fumar marihuana y a pasar rico, a escuchar música, a beber, a dar lora y a hablar maricadas de la nueva era”, la consideran una Diva. Ella nunca se ha pensado como una, más bien se podría identificar con alguna, -Diva es una mujer que actúa y que es regia, que es reconocida y querida, que tiene fans. Diva es diva no solo porque se levante y quiera ser una, una Diva tiene que ser reconocida por sus fans, tener carisma, no importa lo que haga, si es cantante o bailarina o modelo o actriz, pero que es, como muy adorada y brilla como una diosa. Barbie es una Diva, una Gaga cotidiana, con sus dedos llenos de anillos, con su sentido del arte impregnando la piel, cuando escoge entre colores para salir al mundo, cuando enfrenta a las calles, a la cámara, a la gente, a las palabras que aprueban o desaprueban su forma de ser, cuando continúa luchando por ese sueño que nació en ella, el mismo sueño que logró cambiar la pelota de fútbol por un lápiz.

Hace cuatro o cinco años Barbie vivía cerca al barrio Limonar al igual que Leo Bulgeboy, ahora conocida como Bulgaria Amore. Ésta le propuso crear una canción juntas y así nació ‘Zombies en tacones’, una pista electrónica con influencias en el dance, en la que Barbie interpreta líneas como: yo soy Barbie, Miss Barbie Máscara, no soy una puta pero sí la más cara, solo ando con Fendi, el Gucci y Prada. Aludiendo a su fascinación por la moda y la extravagancia. -Fue una experiencia chévere, de escribir una canción y publicarla y que haya gustado o no, pero que la hicimos y me gustó. Tal suceso aumentó el renombre de Barbie, “la gente no la olvidaba y eso sí fue popular”. Pero insiste en que ya era reconocida antes de esa canción. Paralelo a su delineador negro existe una Bárbara que es mucho más que su apariencia, Barbie podría ser su personaje favorito, con quien soñó desde niña al recibir su primer muñeca, quien recorre las calles o posa frente a una cámara, quien respondió que su mayor miedo es estar sin dinero y que su mayor sueño es casarse y tener una familia. Para Bárbara el amor es gratitud por la belleza, por la vida y lo hermoso compartido, tener una pareja significa dejar de ser el centro para ser un “nosotros” y pensar por el bien de ambos. Desde hace un par de semanas dejó de frecuentar el Parque de los estudiantes. Cuando vivía cerca era más sencillo encontrarla allá. A diferencia de Angela o Bulgaria las amenazas y agresiones no le han tocado, -El ambiente es relajante, una zona de tolerancia, diría yo, uno va y se fuma lo suyo, se relaja, escucha música. Nunca he tenido problemas, nunca. Terminó de maquillarse, guardó el espejo y la botella en su bolso, a su paso dejó un aroma a licor combinado al del perfume y maquillaje. La gente que pasaba se detenía en ella, así fuera por breves segundos y la expresión cambiaba en su rostro, pero Barbie caminaba entre ellos sabiéndose diferente, auténtica y segura.

 

*Estudiante de Licenciatura en Literatura de la Universidad del Valle

Fotografía tomada por:

Bárbara García

Zombies en tacones

Categorías: Voz y verbo

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