La LenteBeat de Monokel

(Texto completo)

Ángela Patricia Hoyos*

 

 

La música de Monokel no nos lleva de camino a Germania en Bogotá ¿o sí? Nos lleva por escenarios violáceos, incrustados,amplificados de esta ciudad y de ciudades paralelas,  con su lente de cristal monocular. Con los temas musicales y clips de Monokel vamos cantando y contando: 

Eins: uno, o una.  Sólo se necesita una lente de cristal para hacer converger el vasto universo en nuestros dispositivos, transducirlo en diminutos impulsos y beats electrónicos, desplegarlo nuevamente a escalas sosegadas, rítmicas, de cósmicos brillos y cromatismos.  Sólo se necesita una lente… por universo.  Profundo y misterioso es el multiverso.  El multiverso es infinito.  Se encuentra compuesto por universos atómicos y ondulatorios, oníricos y metamórficos.  De la galopante nébula magenta en la proyección del concierto pasamos en un parpadeo, o en un click, en casa, a los cúmulos de pequeñas flores blancas sembradas en un jardín.   Un jardín de ¿qué lugar del mundo? Verde menta claro y violeta es la atmósfera de este nuevo espacio que descubrimos a través de una minicápsula de video de formato original.  Monokel lo llama Brief.  El primer Brief es tarareo fugaz de lo que quizás es una melodía en reversa.  Este tarareo nos sirve para ser pequeños y flotar.  Luego, de repente, rodamos.

Zwei: dos superponen tramas sonoras, llevan con su cuerpo el beat, los giros y las diferentes intensidades de su música, invitando al baile.  Tres, ríen, experimentan y crean conceptos conectados a nuevas formas de tender puentes entre la música, la imagen en movimiento, y la vida en mutación palpable y virtual.   Se abre una boca ante nuestros ojos, verticalmente, como una cremallera.  La boca es ojos marrones, dientes que podrían engañar o masticar.  Es una oreja con una sonrisa carnívora.  Escucha cómo respira, canta y atrae.  Quedan dos segundos.  Si quieres, aún es posible detener este artilugio, dar la vuelta y tomar vuelo en dirección opuesta.  Una ruta distinta se abre en diagonal, y luego derecho, hasta la vía que conduce al cuerpo a liberarse, entre destellos y silencios, la vía que lo lleva a danzar. 

Drei: tres preguntas: ¿Es el lugar el que inspira la música? ¿Se debe tener en cuenta un ambiente cuando se compone? ¿Serán esta esquina, este fragmento de cielo, o el estruendo de aquel avión parte de nuestra ensoñación, más tarde, de regreso a casa?  Tres, de manera alegre y espontánea, recorren la ciudad.  Si los autos van al revés, si la cometa en vuelo acalla los motores, y si el agua que bebemos baja desde las montañas a nuestra meseta, y croa rítmicamente con los pequeños anfibios urbanos, estamos escuchando, viendo y sintiendo nuevamente a Monokel.  

Cantando y contando: dos, uno, tres.  Desde el placer, el juego y la creatividad multimedial, la ciudad con ellos tres se experimenta de formas tan variadas como los colores que penetran su lente mágica y singular.  

 

*Cursó el programa de Maestría en Arte con Especialización en Medios Digitales C:Art:Media de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia. Se desempeña actualmente como docente en el Departamento de Estética de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia.  

Conforma desde el 2007 junto a su compañero Juan Hernández el colectivo de artes sonoras y performance Ulrica Dúo. 

Web: http://ulricaweb.net/

Ilustración por: Daniel Duque – Francisco Bernal


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