Nocturne
Juan Camilo Acero*


Adagio affettuosso in F minor, Op. 94.



——–El invierno se hacía más fuerte y reticente. La tormenta se agudizaba, y tú solo querías seguir tocando aquel nocturno con el que tanto sufrías. Esperabas que el recital no se cancelara para por fin liberar al pobre Chopin y así poder descansar.


——–Soñaste que las almas del público se levantaron y danzaron con tal misticismo que llegó un oscuro e impenetrable vacío.


——–También recuerdo que siempre te veía frente al piano. Lo mirabas como si te susurrara o hablara; y tú, con esa hermosa mirada, parecía que lo entendías y lo amabas tanto como yo a ti.


——–Al final, un leve rocío adornó la calle.


——–Mientras tanto, sentada en la silla de un café, no sé qué esperabas. Quizá a alguien, quizás pasabas el tiempo o tal vez soñabas con un delicado beso de la muerte. Nuevamente observé a través de la ventana, te admiré y me alejé esperando que algún día pudieras tocar aquel nocturno con el que tanto sufrías.




*(Bogotá, Colombia)
Estudiante de Creación Literaria en la Universidad Central.
juancamiloaceros@gmail.com

Ilustración por: Daniel Duque – Francisco Bernal

Categorías: Voz y verbo

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