Entre la ironía y la ciencia ficción:
Yasukata Tsutsui

Emilio Jaramillo*

 

“Esa cegadora felicidad tan espantosa, tan extraordinariamente
vulgar y tan falsa que me agota hasta la
extenuación, y tan tibia que me hace vomitar”.
Tsutsui – El límite de la felicidad.


——–
Se ha repetido muchas veces que los temas en la literatura son siempre los mismos: amor, tristeza, soledad, teleología y otras tantas tramas o perístasis que se encuentran desde los inicios de la literatura misma. Es evidente que cada época trata de dar su perspectiva de cada uno de estos conceptos y, al mismo tiempo, cambian con el contexto social, económico, cultural y psicológico en que se encuentren. Si intentáramos analizar las perspectivas que se proponen en la actualidad, no serían nada alentadoras. Por ejemplo, en la propuesta de Bauman sobre el amor líquido (fluidez, inestabilidad) o en la de Chul Han al decir que somos una sociedad cansada, nos dejan entrever el grave problema espiritual contemporáneo. Pues bien, si desde la filosofía tenemos a autores como Bauman y Chul Han para exponer tal crisis, desde la literatura es Tsutsui quien deja claro que la sociedad actual está en constante caída.

——–En uno de los cuentos que componen Hombres salmonela en el planeta porno, Tsutsui hace una mofa a la idea que tenemos de felicidad. El límite de la felicidad es la historia de lo que puede llamarse un hombre común, que trabaja, tiene su esposa, su hijo y es “feliz”. Solo que su esposa, una asidua lectora de revistas femeninas triviales, espera conseguir un televisor nuevo cada seis meses porque tiene un adminículo novedoso, por ello seduce a su marido para que le compre estas cosas constantemente. Sin importar que este la golpee brutalmente, sea cruel con su hijo y maltrate a su propia madre, con quien también viven. El comportamiento de este hombre se debe a la impotencia de sentir que su vida se basa en una falsa idea de felicidad:


——–Yo odio esa conducta familiar almibarada y acomodaticia. No, no estoy dispuesto a hundirme en esa falsa felicidad prefabricada. Si yo sugiriera que soy feliz, estaría cayendo en el estereotipo de marido que se ve en las series televisivas de tres al cuarto, como hacen otros. (Tsutsui: 2005, 28).


——–
Este mundo del que el protagonista se niega a hacer parte es el mundo de la frivolidad.

——–A Tsutsui se le llama un autor posmoderno, pero Bauman va a llamar la posmodernidad como modernidad líquida. Y es preciso ver que la modernidad que está en Tsutsui no es otra que la líquida, sobre la cual nada se puede erigir, que no se mantiene quieta porque cuando se estanca comienza a pudrirse. Tan líquida es, que al final del cuento la familia se va de viaje un fin de semana a la playa, donde todo el mundo está, sin ser consiente, en una procesión suicida hacia el mar.

——–La crítica mordaz que hace Tsutsui a la sociedad actual es tajante en cuanto a los principios que esta tiene. Pensemos que una idea, aun cuando tenga una buena intención, es peligrosa si es llevada al totalitarismo. Falla en el principio de la superioridad por llevar un estilo de vida diferente. El problema no es el estilo de vida, sino la idea de ser superior. Esto se retrata perfectamente en el relato El último fumador, donde fumar se ha vuelto inaceptable para la sociedad, de tal forma que la censura a los fumadores se vuelve extrema, llegando al punto de que algunas personas consideren que lo mejor es matar a los pocos fumadores que quedan.

——–El protagonista (escondido) es el último fumador y está a punto de fumarse el último cigarrillo del mundo, pues está rodeado por múltiples detractores del tabaco e incluso la policía está encima de él con helicópteros lanzándole bombas lacrimógenas. Estos detractores, que exaltan la vida y odian el cigarrillo porque es la causa de tantas muertes, persiguen a los fumadores para matarlos. Los provida matan en nombre de la salud. Esta misma contradicción se hace manifiesta en la película de Reitman, Gracias por fumar, basada en el libro de Christopher Buckley que lleva el mismo nombre, donde el protagonista, Nick Naylor, le dice al representante de la asociación contra el cáncer de pulmón que son ellos los que trafican con el sufrimiento humano, con el fin de que a la asociación le suban el presupuesto y así poder mantenerse. Lo que aparentemente es una idea filantrópica se convierte en macabra, y esto precisamente nos lleva al final del cuento de Tsutsui. Cuando el protagonista piensa que será su final, nota como todo se tranquiliza y de repente escucha una voz:

——-Y qué pérdida tan terrible sería, porque en estos momentos sois una preciada reliquia de la Era del Tabaco. Deberíamos convertirlos en una especie rara protegida por la ley, un tesoro viviente que debemos preservar. […] Repito. Somos la Sociedad para la Protección de los Fumadores, creada en el día de hoy con carácter urgente. (Ibíd., 60).


——–Es así como el protagonista se convierte en una especie en peligro de extinción, que lo lleva inevitablemente a una muerte más indigna de la que él pensaba que tendría. Ya no moriría resistiendo y tampoco sería un mártir. Moriría siendo un objeto de curiosidad a quien sacarían fotos y con quien se entretendrían de diversas maneras.

——–Así pues, Tsutsui trata con ironía y crudeza la crisis de la humanidad, llevándola también al plano de la ciencia ficción, sin dejar de lado las cuestiones fundamentales del hombre. Si se piensa, por ejemplo, en una de las constantes fijaciones del hombre, como los sueños, Tsutsui lo lleva al ámbito literario tanto desde la ficción como desde la ciencia ficción. Tenemos de esta manera un cuento y una novela.

——–El bonsái Dabadaba —uno de los cuentos del libro Hombres salmonela en el planeta rojo— es un pequeño árbol que cuando está en una habitación hace que las personas tengan sueños eróticos. Un hombre y su esposa deciden utilizarlo, pero se ven envueltos en una situación complicada en donde no saben si están dentro del sueño o de la realidad. Cuando el hombre ve a una mujer que llama su atención y le propone que tengan sexo, ella le dice «esto puede sea un sueño para ustedes, pero para mí es la realidad» (Pág. 15). Al final, el vecino golpea su puerta y le dice que quiere tener sexo con su esposa, pero él da la misma respuesta que la chica con la que soñó, que es su realidad así sea el sueño de su vecino.

——–Paprika, por otro lado, maneja los sueños de manera diferente. Y aunque también nos veremos desorientados al no saber qué es sueño y qué es realidad, aquí hay un elemento nuevo: la ciencia. En esta novela, el Dr. Kosaku ha creado un artefacto que ayuda a tener sueños lúcidos. Su objetivo es utilizarlo como terapia para enfermos psiquiátricos y ayudarlos a sanar. No obstante, tres artefactos (Mini DC) son robados, y comienzan a afectar a todos los que están conectados a esta tecnología. En una intrincada trama en donde es difícil establecer quién sueña a quién y la diferencia entre el sueño y la realidad se hace difusa. Paprika, la detective de los sueños, se hace cargo de descubrir quién ha robado los Mini DC, afectando a sus usuarios.

——–Para entender esta obra es clave comprender que los sueños tienen implicaciones reales. Si los sueños inciden en la realidad lo hacen de forma inconsciente. En algún momento, cuando se le pregunta a Paprika por el origen de un sentimiento de angustia en un sueño, ella responde que hay un deseo homosexual reprimido, y que esa energía se transforma en angustia. Pero también da otra explicación:

——–Y qué pérdida tan terrible sería, porque en estos momentos sois una preciada reliquia de la Era del Tabaco. Deberíamos convertirlos en una especie rara protegida por la ley, un tesoro viviente que debemos preservar. […] Repito. Somos la Sociedad para la Protección de los Fumadores, creada en el día de hoy con carácter urgente.(Tsutsui: 1993, 84).

——–Paprika es una obra que entremezcla la ciencia ficción y las teorías de Freud y Jung, utilizando esto como una herramienta para acercarse más a la comprensión del problema de lo humano, de los sueños. Y si bien los sueños son una obsesión del hombre, los viajes en el tiempo también lo son, otro de los temas que aborda Tsutsui en La chica que saltaba a través del tiempo.

——–Esta novela, que fue llevada al cine en 2006 en versión animada (al igual que Paprika, novela que también tiene su versión en animación japonesa), cuenta la historia de una chica que está a punto de morir arrollada por un tren, pues ha bajado muy rápido por una pendiente y choca contra una baranda, saliendo a volar de su bicicleta, pero cuando está en el aire se despierta en el suelo y se da cuenta de que ha chocado contra una señora. Ha saltado a través del tiempo y no entiende cómo ni por qué. Cuando logra dominar la técnica de saltar en el tiempo, lo hace para cosas insignificantes, como cantar una y otra vez en el karaoke.

——–Sin embargo, se percata de que cada salto trae consecuencias para los que están a su alrededor. Trata de hacer las cosas de la mejor manera, pero pasa por alto el hecho de que el número de veces para saltar es limitado. Cuando se le terminan los saltos, no puede evitar que su amigo y la novia mueran arrollados por un tren, allí donde ella debía morir en un principio. Al verse impotente por no poderlos salvar, se lamenta y empieza a llorar. No obstante, ellos no mueren; uno de sus amigos los salva. Confundida por este hecho, su amigo le explica que viene del futuro, le dice que pudo viajar en el tiempo con un pequeño dispositivo parecido a una nuez, y que ella, sin darse cuenta, lo utilizó. Era este el motivo por el cual podía saltar en el tiempo.

——–Tsutsui es un autor con una gran agudeza para la ironía y con una monumental capacidad para crear historias. Su maravillosa narrativa nos lleva a lugares insólitos, como una isla que se va inclinando de manera paulatina hasta volcarse en su totalidad o a un planeta donde la violencia no existe, pues su desarrollo se dio en el campo de lo sexual, al punto de que fue llamado “el planeta porno”, en el cual, toda su fauna y flora gira en torno a la sexualidad. Y aunque la prolífica obra de Tsutsui ha sido poco traducida al español, puede considerarse como uno de los mejores escritores en la actualidad, y el mejor escritor vivo que tiene Japón.



Bibliografía:

—Tsutsui, Yasukata. Los hombres salmonela en el plante porno. Trad. Carlos Álvarez Crespo. Editor digital Chungalitos. 2005. (Digital).

—Tsutsui, Yasukata. Paprika. Trad. Carlos Álvarez Crespo. Editor digital Castroponce. 1993. (Digital).


*(Bogotá, Colombia)
Licenciado en humanidades y lengua castellana de la Universidad Distrital.
Estudiante de maestría en educación y comunicación en la Universidad Distrital.


1 comentario

Julián RK · 7 agosto, 2018 a las 10:57 pm

Buen artículo como referencia de lecturas y temáticas que maneja el autor. Leeré Paprika y el de los hombres salmonela.

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