Germen posthumano 

La Nada*

 

——–Gritos de australopithecus
resonando en la llanura extrema
del estado de naturaleza.
Su brazo se extiende hacia el cielo
dejando flotar su precario martillo,
partiendo en dos el universo.

——–La claridad de una época.
La utopía se ilumina con Razón.
Los ojos penetran la impavidez de astros y horizontes
con cristales más transparentes que lo divino;
y piernas de acero atraviesan lo mundano,
nubes del progreso recorren los campos.
Voces que se abrazan con el tiempo
se susurran al oído, virtud del cobre y del aluminio.

——–Nunca existió la naturaleza pura,
toda su trasformación es pura cibernética.
La luz retiene la imaginación que gira en un carrete,
el deseo es ahora una máquina que se proyecta a sí misma.
Engranajes de la industria, repiten sus movimientos.
Seriados infinitos son los trabajos de los hombres.

——–Organismos híbridos de la cultura,
temerosos de la masa se resguardan en un faro;
monstruos suturados por los hilos del pasado y el futuro;
y producto de su fruto, una creatura en el rincón de la tierra
arma un artefacto de placer evanescente
que le toma más de ocho horas miserables en hacer.

——–El tiempo se acelera
y los cuerpos ya  han nacido trasformados.
Algo así como un hombre entero nunca ha existido:
el buen salvaje que recorre el imaginario del moderno.
El mundo ya es máquina, de deseo y de desdicha,
se desangra y oxigena cortándose las venas.

——–Adiós, adiós al lenguaje.
Vivan cuerpos codificados, mercancías computarizadas,
híbrido de tiempos y de recuerdos,
identidades múltiples y seres sin sujeto.
Ciborg, réplica sin modelo,
bastardo de la ciencia mercantil,
ensoñación político-económica.
Heraldo posthumano de la rebelión que llega.

*Seudónimo: La nada.

Categorías: Voz y verbo

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