Reacción de fusión asimétrica 
Ricardo L. García*

——–Oh, gracias, señora Presidenta. Agradezco, de veras, que haya encontrado tiempo para mí, pero, por supuesto, comprenderá que esta es una emergencia totalmente sin precedentes; estamos más que escasos de tiempo tal como están las cosas. Estoy seguro de que acá Frank, uh, el doctor Carpenter, le habrá dado ya una idea de qué voy a informarle. ¿Realmente no? ¿Solo en líneas generales? Pero yo pensé…

——–Uh, ok. No es problema, doctor Carpenter. Aunque sigo diciendo que usted está perfectamente calificado para explicar este asunto tan bien o mejor que cualquiera. Y deje de fingir que solo es un humilde profesor de Biología; aun si no lo conociera mejor que eso, nadie es asesor de ciencias de un presidente a menos que sepa absolutamente de todo.

——–Mil perdones, señora Presidenta. Viejos compañeros de dormitorio en Caltech. Sí, por supuesto. Repito, esta no es una posición oficial de la NASA, comprenderá; en este momento preciso no podemos tener una posición oficial sobre una situación que estamos fingiendo que ni siquiera existe. Pero los pocos de nosotros que estamos enterados compartimos la misma opinión. Ahora, si puedo preguntar, ¿exactamente qué ha dicho el doctor Carpenter?

——–Ya veo. Así que ya le ha puesto al corriente de eso. Excelente, eso ya nos ahorra una buena parte de las explicaciones. Sí, me temo que es exactamente así: esa sería una forma adecuada de resumir la situación. Nuestro mejor estimado en este momento es que puede que tengamos solo unas pocas semanas antes de que se desate una crisis de mil demonios, si me perdona la expresión. Esto es, si tenemos suerte.

——–Uh, no hay forma de saberlo; no en este momento, quiero decir. Pero tiene razón, señora Presidenta, no podemos descartarlo. ¿Hasta la fecha? Desde 1962, ha habido, veamos, diez transmisiones de radio hacia las estrellas…

——–Veo que ha hecho su tarea, doctor Carpenter, puede dejar de fingir modestia cuando lo desee, no se preocupe por nosotros.

——–Pero no, la transmisión de 1962 se queda en la lista. Sí, el mensaje fue enviado a Venus originalmente, pero luego de ser reflejado por su superficie continuó camino hacia el grupo estelar HD 131336 en la constelación de Libra. Aún sigue en camino. Bueno, no tendría necesariamente que ser uno de esos mensajes, señora Presidenta. Si vamos a ver, hemos estado anunciando nuestra presencia en el universo a grito pelado desde que inventamos la televisión. Esas ondas no rebotan en las capas altas de la ionosfera como las de radio…

——–Ah, sí, comprendo perfectamente que esta no es una afirmación fácil de hacer, aun sí estoy casi ciento por ciento seguro de que alguien más está informando a su jefe de Estado sobre este mismo asunto en este mismo momento… si no lo han hecho ya. ¿Quién? Oh, bueno, los rusos tienen su propio sistema para monitorear el Sol. Ya sabe, para su programa especial: hay que estar alertas a las erupciones solares que podrían dañar a una misión tripulada a la Estación Espacial Internacional, o afectar satélites en órbita terrestre. Los chinos también tienen uno, particularmente ahora que han puesto sus ojos en la Luna.

——–No, no creo que sus capacidades sean tan buenas como las nuestras, señora Presidenta. Y en cualquier caso, ninguno de los dos tienen en este momento satélites en órbita solar como nosotros. Un problema de presupuestos, bueno, y de cohetería también: se precisa un cohete portador bien potente para insertarse en una órbita polar alrededor del Sol. Pero lo descubrirán muy pronto, señora Presidenta, de eso estoy seguro. La comunidad astronómica, también, no olvidemos eso. Los aficionados. Toda esa gente mirando al cielo. Aun si las conclusiones que saquen les parezcan absurdas al principio, tendrán abundante evidencia para confirmarlas en cuestión de semanas, cuando más.

——–Y bueno, siempre hay alguien que no puede guardar un secreto: tal como están las cosas, no sé por cuánto tiempo podremos mantener esto oculto. Y entonces, si entiendo la naturaleza humana correctamente, tendremos cualquier cosa, desde motines callejeros hasta una desintegración total de la ley y el orden. Oh, bueno; dónde está Zwicky cuando uno lo necesita.

——–¿Decía usted? Oh, sí, Zwicky, Fritz Zwicky. Un astrónomo suizo de Caltech, y la única persona lo suficientemente loca como para haber pensado en este tipo de cosas. Excéntrico, qué duda cabe, pero yo asesinaría por una mente como la suya. No, señora Presidenta, me temo que tendremos que arreglárnoslas sin su ayuda; murió en 1974. A mí también me encantaría tenerlo aquí con nosotros ahora mismo, seguro: ¿quién sabe?, hasta podría decirnos por qué esto nos está pasando a nosotros.

——–¿Que qué quiero decir? Bueno, Frank, para ti no es un secreto que siempre he sentido que hay algo raro acerca de nuestro Sistema Solar: todos y cada uno de los otros que conocemos son completamente diferentes. Y recalco . En lugar de ser la norma, el nuestro parece ser el excéntrico, el que no cumple las reglas. Como si hubiera sido fabric… ah, olvídalo.

——–Lo siento, señora Presidenta… uh, tonterías de anciano, nada de mayor importancia. Confieso que tengo tendencia a divagar.

——–No, señora, me temo que no. Por más que me gustaría creer otra cosa, las probabilidades en contra de que esto sea un proceso natural son abrumadoras. O al menos digamos que ninguna teoría aceptada hasta ahora sobre los mecanismos internos del Sol puede explicar lo que está ocurriendo, a menos que se asuma que se trata de una acción deliberada.

——–Hasta donde sabemos, el Sol trabaja fusionando átomos de hidrógeno, unos con otros, para producir helio, y en el proceso libera la energía de mil billones de bombas atómicas de un megatón, cada segundo, en todas las direcciones. Y eso es todo lo que hay. Un proceso notablemente disciplinado, si vamos a ver; ha estado andando por cuatro mil quinientos millones de años, sin pataletas. ¿Llamaradas solares? Bueno, son… son cosas más bien insignificantes, comparadas con eso. Solo breves erupciones de la energía electromagnética almacenada en la corona del Sol. Normalmente tenemos varias al día cuando el Sol está particularmente activo durante su ciclo de once años, y menos de una por semana cuando está en calma.

——–Uh, lamento si parece que estoy dando una conferencia, señora Presidenta. Repito, las llamaradas solares no son nada que deba preocuparnos; NOAA emite pronósticos con regularidad. Ahora bien, esto que nos ocupa ahora es algo en una liga muy diferente.

——–Oh, eso. Buena pregunta. Bien, si estoy en lo cierto acerca de todo este asunto, y debo admitir que espero con toda mi alma estarlo, ya ellos han tenido en cuenta ese detalle, y han tomado precauciones para que ninguna radiación peligrosa alcance la Tierra. Para empezar, nuestro satélite solar Ra 3 reportó que todas las descargas ocurrieron en el lado del Sol opuesto a la Tierra en el momento que se registraron, y en la faja ecuatorial. Por supuesto que podría ser fortuito; si se quiere insistir en ello, probabilísticamente cualquier cosa que uno pudiera postular podría pasar en alguna parte del universo, dado suficiente tiempo. Solo que me temo que necesitaríamos un poco más de tiempo y de universo de lo que hay a mano para acomodar este particular fenómeno de forma que yo lo acepte como natural.

——–En fin, volviendo a Zwicky. Cuando en los años sesenta sugirió como la cosa más normal de mundo disparar partículas a alta velocidad al Sol para provocar explosiones de fusión asimétricas en un lado, causando una fuerza de reacción de igual magnitud que impulsaría al Sol en la dirección opuesta, lo presentó como un proyecto para un futuro más bien bastante lejano, no algo que fuera factible ni aun ahora.

——–Verá, señora Presidenta, lo que él había tenido en mente era que nosotros, y por nosotros quiero decir el Sol arrastrando consigo a la Tierra y al resto de los planetas del sistema, el circo completo, alcanzáramos de esa forma el sistema estelar vecino de Alpha Centauri, en unos 2 500 años. Ese es el destino que él había considerado originalmente. Sí, señora, eso es lo que yo llamo vuelo espacial para gente sedentaria. Él tenía esta idea de que la exploración del espacio sería más atractiva si no tuviéramos que dejar detrás las comodidades de casa.

——–En cualquier caso, sin embargo, él siempre pensó que fuéramos nosotros los que lo hiciéramos. Sin dudas, le hubiera divertido mucho la idea de que alguien robara su proyecto, alguien que no fuera de esta tierra, y lo pusiera en práctica con recursos que no podemos ni imaginar…

——–Solo que hasta donde hemos podido determinar tentativamente estaríamos dirigiéndonos ahora, en lugar de Alpha, hacia el núcleo de la Vía Láctea. Uh… no sabría decirle, señora Presidenta, pero allí es donde se encuentran las estrellas más viejas de la galaxia. ¿Civilizaciones? Si existen allá, serían más avanzadas que nosotros. De hecho, inimaginablemente más avanzadas…

——–Oh, seguro, eso. A decir verdad, tengo una pequeña apuesta sobre ese punto con el doctor Carpenter. Por supuesto que el núcleo de la Vía Láctea está mucho más lejos que Alpha Centauri, pero me extrañaría mucho que demorásemos siquiera 2 500 años en llegar allá…

——–Ajá, no hay ninguna razón por la que no pudieran apretar el acelerador o hacer correcciones de rumbo más adelante, por supuesto. Dado lo que han sido capaces de hacer hasta ahora, no me sorprendería en absoluto. El sol rota alrededor de su eje en unos veinticinco días, más o menos, siendo plasma y todo eso. En este momento estamos manteniendo la vista fija en el área donde se detectaron primero las descargas, cuando esta área retorne a la posición original… pero definitivamente espero que veamos una segunda ronda de descargas. Si lo dejan en solamente dos… en este punto yo no apostaría a que así será.

——–No, señora Presidenta, no podría aventurar ninguna conjetura acerca de por qué nuestro Sistema Solar está siendo arrastrado como una trucha por una caña de pescar sin expresar opiniones que acá el doctor Carpenter no aprueba. Solo puedo esperar que sea para bien, en último análisis. Que Dios me oiga, pero espero con toda mi alma que así sea. Puede que estemos siendo llevados a presencia de nuestros creadores, con las intenciones más benévolas. Por otra parte, una trucha, por cualquier otro nombre… oh, bueno, solo el tiempo lo dirá.

——–Así que estos son los hechos, señora Presidenta. En cualquier caso, aun con la mayor suerte, puede que no tengamos más que unas pocas semanas antes de que los cambios en el cielo nocturno se hagan aparentes para cualquiera con un par de ojos. Y entonces no hay forma de saber cómo reaccionará la nación… qué digo, el mundo entero.

——–Por algo que el doctor Carpenter me mencionó antes… debo confesar que no sigo la política, señora Presidenta. Pero entiendo que todo esto viene en un momento especialmente inconveniente. Tal vez, empero, convenga sacar la mayor cantidad de limonada posible de este particular limón. ¿Supongo, no es así, que aún hay tiempo para considerar adiciones al borrador del discurso del Estado de la Unión?


*Ex-profesor asistente de Lengua y Literatura Inglesa.
Su obra ha aparecido en inglés, castellano, gallego, búlgaro y esperanto.
Escribe ciencia ficción en castellano y preferencialmente en inglés.
Obras recientes:
A Case Of Ethics (Perihelion Magazine, enero 2015),
Helping Hand (Antimatter Magazine, Septiembre 2017).
clarke20012003@yahoo.com


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