Centro de Emergencias ordena
Juan Pablo Goñi Capurro



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4:45 Se reportan sucesos extraños vinculados a las cloacas de la ciudad. Vecinos refieren que escuchan un lenguaje desconocido proveniente de los sumideros hogareños.

——–4:47 Centro de Emergencias ordena registrar denuncias y establecer la cantidad de personas que aseguraron presenciar este fenómeno.

——–4:59 El sistema establece que el total asciende a dieciocho personas. Sus domicilios no se concentran en una zona determinada.

——–5:02 Centro de Emergencias ordena archivar los registros. No se llega a un porcentaje mínimo para tomar acciones desde el Centro.

——–5:17 Transeúntes denuncian que de las alcantarillas emanan gases olorosos, invisibles, pero muy desagradables.

——–5:21 Centro de Emergencias ordena registrar denuncias y establecer la cantidad de personas que aseguraron presenciar este fenómeno.

——–5:30 El sistema establece un número total de ciento veintidós denunciantes. Las referencias provienen de diferentes barrios, no existen más de tres desde un mismo punto.

——–5:33 Centro de Emergencias ordena archivar los registros. No se llega a un porcentaje mínimo para tomar acciones desde el Centro.

——–5:41 Los automovilistas que atraviesan el puente en dirección al puerto observan olas circulares en el río.

——–5:44 Centro de Emergencias ordena registrar denuncias y establecer la cantidad de personas que aseguraron presenciar este fenómeno.

——–5:53 El sistema establece un total de noventa y tres denuncias. Todas desde el puente.

——–5:57 Centro de Emergencias ordena que una patrulla policial se desplace hacia las márgenes del río, en los alrededores del puente, y envíe un informe de la situación.

——–6:01 Varias personas preguntan por el aura rojiza que rodea el monumento al General, en la plaza central.

——–6:03 Centro de Emergencias ordena registrar denuncias y establecer la cantidad de personas que aseguraron presenciar este fenómeno.

——–6:09 El sistema establece un total de doscientas tres consultas sobre el fenómeno.

——–6:11 Centro de Emergencias ordena que una patrulla policial se constituya en la plaza central y envíe un informe de la situación.

——–6:11 Desde la Casa de Gobierno exigen conocer la causa de los numerosos sapos que han cubierto el patio destinado al estacionamiento.

——–6:12 Centro de Emergencias ordena que una patrulla policial se constituya en el patio de la Casa de Gobierno y envíe un informe de la situación.

——–6:13 Patrulla ubicada en la plaza central informa que un círculo rojizo de apariencia gaseosa rodea al monumento del General, impidiendo observar su rostro. Piden instrucciones.

——–6:15 Acampantes en el cerro Lito avisan que una masa oscura, de amplio diámetro, se dirige a la ciudad a alta velocidad desde el sur.

——–6:16 Centro de Emergencias ordena que una patrulla policial se constituya en el cerro Lito y envíe un informe de la situación.

——–6:21 Patrulla constituida en el río informa que sobre la superficie del agua se ven círculos formados por una espuma similar a la marina que circula con la corriente y continúan rumbo al norte. Piden instrucciones.

——–6:22 Numerosos vecinos afirman que estallaron las cañerías de sus casas y el agua fluye por las paredes y los pisos.

——–6:23 Trabajadores del subterráneo detectan líquidos en las vías y solicitan auxilio inmediato.

——–6:26 Centro de Emergencias ordena que una patrulla policial concurra a la estación central del subterráneo e informe de la situación.

——–6:28 Centro de Emergencias solicita el número de vecinos que denunciaron desbordes de agua en sus casas.

——–6:30 Comando policial pide instrucciones al Centro de Emergencias. Miles de personas en la periferia han salido a la calle protestando y reclamando ayuda.

——–6:31 Centro de Emergencias ordena al comando policial que retire sus móviles de la calle y acuartele a la oficialidad, para salvaguardar la seguridad de los miembros de la fuerza.

——–6:32 Patrulla camino al cerro Lito solicita que se aclaren sus instrucciones.

——–6:33 Centro de Emergencias confirma que las patrullas en misiones especiales deben seguir las órdenes.

——–6:34 Bomberos Voluntarios informa que ha recibido veintisiete llamados por incendios. Solicitan que se establezcan prioridades.

——–6:34 Hospital se ha quedado sin luz.

——–6:34 Trabajadores del subterráneo avisan que abandonan las tareas, el líquido oscuro ha cubierto los andenes.

——–6:34 Puesto de observación de cámaras de la vía pública informa que hay agua fluyendo en gran cantidad desde las bocas de tormenta. Hay gente caída y arrastrada por los torrentes.

——–6:34 Patrulla del río reporta que se divisan formas oscuras dentro de los círculos, que, a su vez, se mantienen ahora fijos, sin continuar viajando río abajo.

——–6:34 Patrulla del patio de la Casa de Gobierno reporta que los sapos están ingresando en el edificio principal, piden orden de disparar a mansalva.

——–6: 34 Centro de Emergencia…

——–—Colapsados. Se ha caído el sistema.

——–—Imposible Gregory, el sistema posee autonomía de redes y…

——–—Obsérvalo, Jack. Me marcho.

——–—¿Cómo que te marchas?, ¿a dónde te marchas?

——–—Al helipuerto, antes de que resulte imposible huir de la ciudad.

——–Gregory deja el Centro de Emergencias. Observa la calle que discurre hacia abajo, están en la ladera del cerro Pinto, en el extremo opuesto del cerro Lito. No nota agua ni otros líquidos en ella. Mira hacia el este, estima que en pocos minutos amanecerá. En plena observación, el alumbrado de las calles se apaga. Cientos de miles de puntos luminosos se desvanecen al mismo tiempo. Jack se reúne con él.

——–—Esto es grave.

——–—Quizá convenga subir al Pinto y descender por el circuito turístico, dudo que pueda llegar hasta el helipuerto. ¿Todavía piensas permanecer aquí, Jack?

——–—Claro que no. Escucha eso.

——–La ciudad, cien metros bajo ellos, se estremece. Bocinazos por doquier, gritos entremezclados y otros ruidos difíciles de reconocer. En un instante suena un batifondo como si cien mil botellas de champaña fueran destapadas al unísono. Jack identifica disparos de metralletas policiales. Pocos elementos pueden reconocer, la penumbra les impide ver la zona del centro y el puente al otro extremo. En su misma ladera logran detectar figuras humanas que dejan las casas y echan a correr hacia abajo.

——–—Van hacia la boca del lobo, Gregory.

——–—Lógico, nadie los guía. Adiós y suerte, nos vemos mañana.

——–Gregory monta en su deportivo, encara calle abajo hasta la esquina en donde dobla a la derecha. Jack deduce que volverá a doblar para encarar la subida al cerro. Se sacude, regresa a la oficina y toma su abrigo. Intenta en vano que el sistema le responda, ¿no correspondería utilizar el teléfono y citar al comité de crisis?, ¿de qué otra manera podrán guiar a la gente y evitar el caos?

——–No soporta ser tan irresponsable como su compañero. Alza el tubo, no tiene tono. Prueba comunicarse con su móvil, sin señal. Asume que la decisión de Gregory se ha basado en esas mismas pruebas, Gregory siempre está un paso adelante.

——–Jack vuelve a la calle y sube a su coche; vienen, en contramano, tres autos. La idea de huir por el Pinto se expande. Jack los deja pasar, efectúa un giro prohibido y va tras ellos. En la cumbre del cerro hay una confitería junto al mirador; hacia el otro lado, un camino sinuoso escogido para dar más emoción a los turistas, desciende hasta la ruta nacional. Hacia allí se dirige Jack, a paso de hombre. Cada vez más automovilistas escogen esa ruta de salida. Recuerda una diagonal y gira en la esquina siguiente, acelerando hacia la plazoleta de la que parte el atajo.

——–—Por fin —exclama Gregory, cuando su compañero toma el desvío.

——–Se pone de pie y rodea el contenedor. Camina sin prisa entre los vecinos que dudan si trepar el cerro o buscar la seguridad de la masa concentrada en las zonas bajas. La aurora se despierta con lentitud. Gregory ingresa y cierra con llave la puerta del Centro. Otro error de Jack, ha acertado en su elección del hombre ideal para compartir el turno del día definitorio.

——–Sin prisa, Gregory conecta los teléfonos. Suenan a la vez los doce, cada uno con un número diferente. En una hora llegará la dotación fija, si es que consiguen hacerlo, los teléfonos pueden sonar todo lo que quieran. Con la misma parsimonia, desconecta el bloqueador de señales. Deja para el final el sistema con que opera el Centro de Emergencia. Si acaso alguna vez existe una investigación, nadie dudará de que los trabajadores del turno permanecieron en sus puestos mientras les fue posible.

——–Comienza a quitarse la ropa, se interrumpe, la tentación es muy fuerte. Pulsa botones y aparecen, en el Led central, las imágenes de las cámaras de la ciudad. Solo ve gente desesperada, corriendo, pisándose, golpeándose, chocándose, cayéndose, matándose. El agua les da recién hasta los tobillos, pero actúan como si se ahogaran. Pasa de cámaras viendo embotellamientos, autos embutidos en otros, camiones derribando paredes para hallar nuevas vías de paso, gente muriendo bajo las ruedas alocadas.

——–Cae baba por su boca al ver que la policía retrocede asustada, disparando contra la masa enardecida. Chicos y chicas atacan a los uniformados por detrás, les quitan las armas, los disparos aciertan a cualquiera en medio de los forcejeos. En el patio de la Casa de Gobierno, los funcionarios intentan alcanzar sus autos, resbalando en la baba dejada por los sapos. La patrulla intenta interceptarlos; la última risa de Gregory se produce por ese combate. Los uniformados deben pensar que los políticos son culpables del desbande y no quieren permitirles huir.

——–La risa se desvanece, su ropa está apilada sobre su silla. La recoge, debe arrojarla a las llamas; observa el reloj, falta un minuto para el inicio del incendio. Deja las oficinas por la chimenea, abajo quedan sus prendas. Alguna arista roza su piel viscosa, pero no tiene mayores dificultades. En el techo arroja la bomba Molotov escondida al llegar por la noche. Luego se aleja en cuatro patas. Liberado del disfraz humano, ya no precisa hacer el esfuerzo de sostenerse en dos pies. Desciende por las canaletas. Atrapa una mosca al paso. Siempre le ha parecido estúpido que los humanos los dominaran, ¿cómo pueden superarlos esos idiotas que escogen cargar todo el peso del cuerpo sobre apenas dos patas?

——–Solo les envidia una cosa, la risa. Risa que no controlaría de continuar en su disfraz humano, al comprobar lo fácil que ha resultado volver un caos su ordenada vida de ciudad. Nada hay más debilitador que la rutina.

Categorías: Voz y verbo

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