El placer de perder contigo
Emerson Trujillo Tovar*



——–¿Cómo osas darte la vuelta si discuto contigo?


——–¿Por qué expones ahora ese durazno prohibido que solo el encaje acaricia y divide?


——–¡Oh, súcuba ardiente! Dueña con lujuriosos susurros de mi lanza que se yergue con tu aroma.


——–Maldito orgullo este que no me deja deshojar tu orquídea con mi lengua sedienta del néctar que explota cual volcán en mi rostro al escribir con ella mi nombre.


——–¿Qué pasa ahora? ¡No soy dueño de mí! Solo puedo ver mis manos sin control hundiéndose en la arena de tu espalda, dibujando palmo a palmo la pradera de tu vientre, puedo oír el eco de un gemido en el precipicio de tu ombligo… Ahora mis labios coronan tus cumbres de rosados nevados, puedo sentir tibia la erótica caricia de tu pie en mi entrepierna y la gota de rocío que brota tímida para bañar uno de tus perfectos y peninsulares dedos.


——–¡Ah! ¡Ah! Es el monosílabo discurso que se filtra de tu boca mordiéndote los labios, en tanto que mi lengua se trenza en tu cuello y, como dagas, tus uñas rasgan mi piel que ahora te cobija, en el efímero y eterno instante en el que me atrapas dentro de ti. El péndulo de las caderas se sincroniza lentamente, el tictac sigue. ¡Ah!, ¡ah!, con el fuego de tu mirada que se humedece al tocar la canción de los cuerpos que se funden en el pentágrama de la pasión desbordada.


——–El tiempo pierde dimensión, un minuto puede ser eterno y una noche, un suspiro cuando la plegaria del misionero se convierte en el yin yang de oriente que se nutre de la miel descubierta entre tus pétalos que baña y atraviesa mi garganta hasta manar de nuevo y ser bebida con desenfreno por tu locura…


——–¡Eres reina y esclava!


——–Cabalgas con furia sobre mí, cada vez con más prisa, el discurso continúa: ¡ah!, ¡ah! Una nalgada entonces te desboca y la fiera ahora es presa, el tiempo se congela y la simultánea explosión de nuestros orígenes nos baña, dejándote caer encima de mi cuerpo desecho y feliz por morir y nacer de nuevo en ti.




*(Villanueva, Casanare, Colombia)
No tengo claro cuándo, cómo o por qué empecé  a escribir;
solo sé que con cada experiencia de mi vida, la necesidad de
plasmar con la pluma mis emociones, anhelos y
hasta frustraciones se hacía más fuerte.

La vida en sí es mi musa, tiene mil rostros,
cada uno tan bello como mis sueños encarna.

Soy un escritor de corazón, no tengo los pergaminos
o la academia que la formalidad quisiera para engalanar
mis textos, con doradas letras en un marco colgado en la pared;
escribo por la misma razón por la que respiro.

emersontrujillo8@gmail.com

Categorías: Voz y verbo

2 commentarios

Andres · 31 mayo, 2019 a las 9:46 pm

Excelente

Yeimy Niño · 2 junio, 2019 a las 10:15 pm

Siempre que una lectura te haga volar la imaginacion, sera una lectura que enriquece el alma y el corazón! Abrazos….espero el proximo escrito!

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