Letras pulsantesVoz y verbo

El metabolismo de las palabras

Sangre de Rimbaud I

Jose Ángel Conde Blanco (España, 1976)

El metabolismo de las palabras. No tiene por qué ser verdad lo que escribo sino pedazos de universos que invento a los que escaparme, cristales que se rompen

P

Poeta joven,
dime,
qué había al principio,
antes de que crearas el universo,
cuando de tus neuronas-raíces sacaste las vainas
que contenían los átomos-palabras.
El resto ya lo sé:
el caos y la fusión,
el estallido,
tus versos,
la vida…
La semilla bajo tu tierra-cráneo
germinó
y fibrosas y verdes ramas
salieron a discreción
de los capullos de tu piel al aire,
creando…
Tu cuerpo presa de convulsión clorofílica
se retorció y ahogó por miles de lianas y hojas ciclópeas
y surgió una seminal savia,
y unas flores abstractas.

Sí, eso ya lo sé,
pero ahora,
dime,
¿en qué consistió la correspondencia?
¿De qué abismo o planeta trajiste la energía
para reforestar el universo?
Sé que en sueños ves tus imágenes pasar
tanto iguales a cuervos volando en la noche
como a naves espaciales brillantes,
como a ratas por una tubería,
como a sudor en una embarazada…
Pero no sabes explicarlo…
Pero no sabes decir por qué…
Mientras sigues rompiendo tu infinita crisálida
anhelas inventar la palabra que haga saltar por el aire
nuestras tripas.

 

Guión adaptado

E

Exterior/día:
en el paso de cebra los peatones son fichas de ajedrez.
Interior/noche:
los ojos en carne viva
y el sueño que se resiste a ocupar su trono.
Insomnio.
Exterior/noche:
el viento silba oberturas en las tuberías.
Raros rayos intentan alumbrar una luz
con la que sentirse presentes.
Hechos minúsculos y leves
que son el esqueleto invisible del mundo.
Coge trocitos de fantasía y pégalos en esta realidad
para hacer que este puzle merezca de verdad la pena.

El metabolismo sincero de las palabras
surge espontáneo y acabado
como si le insuflara sangre a sus venas de tinta
un dictado,
una voz irracional e incomprensible
fuera de todo espacio o tiempo,
transportada por cuervos mensajeros cerebrales
que llegan desde Asgard,
atravesando la tormenta espacial
en el océano eterno de estrellas.
Inventas películas que,
de existir,
podrían ser alérgicas.
Podríamos no estar preparados.

Besando al delirio

N

No tiene por qué ser verdad lo que escribo
sino pedazos de universos que invento a los que escaparme,
cristales que se rompen y me cortan con sus pedazos
cuando aterrizo en todas las partes
donde el suelo quema y siempre se está descalzo,
ese fuego que sale de la vida.
Son los cristales habitables del delirio.

Sé que dormir no es descansar,
que es pestañeo dentro de la espiral vital
que ciega y distribuye el tiempo que nos dan
confluyente hacia un centro inexplicable
que lo rige todo y al que no hay que escapar,
parpadeos que pueden contener soñar.

Pero no sé qué definición se entiende del sueño
si la sangre con que pintamos no se va a evaporar
antes de alimentar a otras orugas de cuerpo similar al humano,
moviéndonos todos en enredados árboles
con los que queremos crear el bosque del sentido.
Las personas nos apoyamos en sus troncos de acero y asfalto,
buscando compartir o quitarnos la savia,
con miedo a atravesar las cortezas,
quedándonos a veces con la venenosa resina
que se nos pega al miedo
y nos arrastra al final hacia un decidido abajo.

Sopla el viento frío, y que corte,
los dedos en las manos para iniciar otra serie de preguntas
y seguir con lo que tantas depresiones han detenido.
Con la cabeza latiendo,
por diversas causas,
el envoltorio debe seguir moviéndose
y buscar su interior por los pantanos.
No conocemos la música, ni porqué duele,
y creemos el ejército de caras nuestro suicidio,
pero seguimos escuchando y abriendo los ojos llenos de espinas
allá donde haya una existencia como la mía
que tenga que ser vivida.

El autor

Jose Ángel Conde

Jose Ángel Conde Blanco

Escritor y poeta

Jose Ángel Conde Blanco

Escritor y poeta

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1 Comentario

  1. Los poemas de José Ángel Conde Blanco exploran el “metabolismo de las palabras” con una estética que resuena con la poesía de Roberto Bolaño. La fusión de elementos surrealistas, la búsqueda de significado en medio del caos y la conexión entre la creación poética y la realidad se entrelazan en un discurso poético evocador. La metáfora de la germinación de las palabras desde las “neuronas-raíces” hasta las “ramas” y “flores abstractas” refleja la concepción del poeta como un ser que da vida a universos propios. Además, el poema “Sopla el viento frío, y que corte” se sumerge en la complejidad de la existencia humana, utilizando imágenes fuertes y una introspección profunda, elementos característicos de la poesía de Bolaño. La intersección entre sueños, realidad y la búsqueda de sentido se asemeja a la exploración estética y filosófica que Bolaño tejía en sus obras.

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