Voz y verbo

Recorrido

Recorrido
Vanessa Alzate (Essa)*


 

——–El edificio Colpatria es un camino vertical que invita a gatear hasta la punta para ver las luces de la ciudad. Hacer eso no tiene mayor ciencia, es cuestión de situarse justo en frente de su coraza externa, juntarse mucho a ella y mirar hacia arriba.

——–Eso me lo enseñó, mientras caminábamos por la Séptima, un chico con el que salí tiempo atrás. Yo estaba tomando fotos de los edificios —él solía observarme, con sus ojos azules, detenidamente—, cuando nos acercamos al edificio para tomar la foto, me preguntó si había probado acercarme mucho al edificio a lo que le dije que no. Lo hicimos.

——–Luego de ese suceso suelo repetirlo cuando paso junto al Colpatria en compañía de alguien. El gesto de sorpresa me recuerda a mi propio asombro.

——–Hace poco salí con otro chico y le dije que nos acercáramos… Él quedó tan impactado que me preguntó si había hecho ese ejercicio con otro edificio y le dije que no. Fuimos al que queda justo al lado del Parque de la Independencia. Buscamos una columna, hicimos la misma operación de ponernos frente a ella, muy juntos, y levantar la cabeza. Efectivamente, se abrió otro camino en vertical, pero era uno diferente al anterior. El Colpatria tiene en sus columnas unos “topes” negros que invitan a subir. En cambio, este edificio, y tal vez por ser una columna la que abre el camino, parece más hostil, casi como hacer equilibrio.

——–Ahora, de camino a la universidad, mientras avanzo en el TransMilenio por la Séptima, me pregunto por la sensación que puede brindar cada edificio. Por ejemplo, hay uno que tiene dos columnas de color negro, anchas a los costados y lo suficientemente altas como para camuflarse con la noche y volverse infinitas. Me imagino frente a ellas cuando esté sofocada y deba dejarle a la infinitud un poco de esa carga.

——–Hay otro edificio que está cubierto de vidrios polarizados, desde el suelo hasta la punta, y está cercado con un pequeño jardín. A ese subiría cuando esté particularmente feliz para patinar en el reflejo del cielo.

——–Otros tantos edificios son residenciales, llenos de ventanas y balcones sin columnas continuas. Solo algunos tienen, desde la recepción hasta el último piso, delgadas líneas de ladrillos que están en medio de las ventanas de los apartamentos. A estos subiría, con mucho cuidado, cuando me sintiera sola, para cobijarme de hogar.

——–Hay algo particular y es que, si bien no he vuelto al Colpatria, es este el que inaugura y clausura el pabellón de edificios por la Séptima. Al cual ahora asisto en mi compañía, renovando el asombro.



*(Essa)
(Bogotá, Colombia)
Estudiante de licenciatura en Artes Visuales de la Universidad Pedagógica Nacional.
ivac2008@hotmail.com

Impactos: 98

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Login/Sign up
A %d blogueros les gusta esto: