Efímera auroraVoz y verbo

La lluvia mutante

La lluvia mutante

Por:
Carlos Eduardo García Torín. (Venezuela 1984)

Un hada bajo la lluvia, porque seguía lloviendo, y la lluvia hacía de aquel instante todo más lánguido y teatral.

Allí, en medio de la lluvia la miró.

Fue una despedida larga. De esas que contienen un silencio melancólico y viscoso que se pega al recuerdo.

Su boca siempre fue bonita. Aunque nunca la besó, por lo que solo podía especular según aquel color claro de sus labios y sus finas líneas, debían de ser labios deliciosos y suaves. Su cabello en cambio, era como las enmiendas hechas por él con el bolígrafo, condenando un garabato mal hecho y a medio terminar. Las mejillas rosadas y su rostro dulce a veces perdían mucho de su encanto cuando reía, y la risa le salía de golpe como una tos violenta. Eso a él no le parecía algo feo, pero le resultaba gracioso.

Aun así, ella le gustaba. Le fascinaba tanto como a los celtas el misticismo. No por aquella pijama que producía la absurda sensación de que ella podía ser más fuerte que él. Sino por otros aspectos. Por ejemplo, él podía descubrir en aquella mujer una sensualidad potencial y latente dentro de sus caderas. Esto lo pensaba siempre como un hombre, y le gustaba manipular aquella imagen intensa y deportiva de ella en sus apreciaciones. Su boca siempre fue bonita. Por otro lado, detallaba elegancia en sus manos, sobretodo cuando hacían algo con esmero para otra persona, y ponía amor en el proceso. Aquí una carta; aquí una flor de papel; aquí una panqueca.

− Es lesbiana – le soltó alguien con mala intención de burla.

– ¿y a mi qué? – le susurró el inconsciente sin que él se percatara. Le parecían necias esas observaciones, y aborrecía a esas personas que pretenden entender como es el mundo haciendo una mezcla de vacías etiquetas aristotélicas y una grosera ignorancia sobre las mujeres. Ella no dejaba de resultar un encantamiento.

Y él lo sabía de todas formas… No. Lo intuía.

Tuvo una novia cuando tenía 15, que al crecer se declaró lesbiana. También creció en estatura más que su hermano en el ejército, y se le amargó el carácter; así como mucha gente piensa que algunas hormigas se crecen con la lluvia, les salen alas y meten miedo.

Ella tenía alas, pero él no le temía. Se las había dibujado con cariño en la declaración de amor que ahora ella tenía en sus manos. Alas de insecto, pero en realidad, alas de hada. Un hada bajo la lluvia, porque seguía lloviendo, y la lluvia hacía de aquel instante todo más lánguido y teatral.

– No puedo – le dijo ella, y enseguida le empató una excusa que él no escuchó. Le costó decirlo. Notó en ella como esas dos palabras tuvieron que levantarse una sobre la otra  en su garganta, tomar valor y lanzarse al vacío fuera de su boca temblorosa.

Ella lo abrazó para que se fuera. Pero el peso de aquellas dos palabras, y sus ganas de haberle dicho algo contrario lo retuvieron allí, en aquel abrazo, tres segundos más de lo habría necesitado para decirle adiós. Más tarde, de regreso y aun lloviendo encima de él, las hormigas le salían al camino, volando.

– No te rindas. Quien lucha por lo que quiere consigue lo que desea – le soltó ella minutos después distante, sintiendo que en él necesitaba sanar algo, pero refugiándose nuevamente deprisa en sus alas trasparentes.

Las hormigas así, son zánganos que salen con la lluvia para copular con la reina– descubrió él un par de años más tarde– y luego de esto se mueren.

También él tuvo sexo con muchas otras mujeres, como una hormiga reina invertida. Algunas de ellas deseaban ser lesbianas pero no lo eran, o temían serlo. Nunca supo si se enamoró él como una. Tampoco si la lluvia producía aquellas mutaciones.

El autor

Carlos García

Carlos Eduardo García Torín

Escritor e ilustrador

Carlos Eduardo García Torín

Escritor e ilustrador

Saber más del autor

Déjanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos: El responsable del proceso es Revista Sinestesia. Tus datos serán tratados para gestionar y moderar tus comentarios. La legitimación del tratamiento es por consentimiento del interesado. Tus datos serán tratados por Automattic Inc., EEUU para filtrar el spam. Tienes derecho a acceder, rectificar y cancelar los datos, así como otros derechos, como se explica en la política de privacidad.

Mastodon
Sinestesia 17 Sinestesia 16 Sinestesia 15 Sinestesia 14 Sinestesia 13
Revista Sinestesia
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Información básica sobre protección de datos

Responsable: Revista Sinestesia +info...

Finalidad: Gestionar y moderar tus comentarios. +info...

Legitimación: Consentimiento del interesado. +info...

Destinatarios: Automattic Inc., EEUU para filtrar el spam. +info...

Derechos: Acceder, rectificar y cancelar los datos, así como otros derechos. +info...

Información adicional: Puedes consultar la información adicional y detallada sobre protección de datos en nuestra página de política de privacidad.