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Portada: Fondo – Junto a tí – óleo sobre madera. Alberto Revelo -Holver-.
Ilustración – Inmerso en lo digital, Javier Martín Matiz.
Composición Revista Sinestesia.

El inicio del año 2020 marcaba en la Revista un sendero de nuevos proyectos y metas. La celebración de nuestros primeros cinco años en medio de una sociedad convulsionada hizo que reflexionaramos sobre el papel de la ciencias humanas y del arte en la construcción de una mejor sociedad, haciéndonos partícipes de su transformación, siendo un espacio comprometido para evidenciar la realidad y desigualdad de nuestros pueblos. Seguido, llegó un cambio inesperado de magnitud global, que ha alterado en todos los sentidos, las relaciones humanas y, en cierta forma, la percepción de la existencia. Estos dos grandes momentos históricos que estamos viviendo, fueron el derrotero de los dos volúmenes del año cinco de nuestra publicación; que en su totalidad han sido desarrollados en tiempos de cuarentena.

La pandemia y la relación de los seres humanos ante una situación inesperada, plantearon un mundo mediado por la téchne en la era digital, frente a este acontecimiento encontramos en la escafandra la representación de esta nueva realidad. A medida que los meses pasaban, nos preguntamos por el cambio que provocaría esta nueva forma de interacción en el comportamiento humano, no solo de aquellos que como serendipia celebraban observando el mundo con optimismo, también, frente a quienes veían las nuevas angustias que se trepaban por las paredes de la soledad. Y son esas crónicas narradas desde diferentes aristas y lugares de iberoamérica las que se han plasmado en esta undécima edición.

Les agradecemos a quienes asumieron el reto de crear sus obras alrededor de una temática nueva e inesperada, mostrando así su amor y compromiso por la escritura, ese apasionamiento desde las artes que nos guía a diario en mostrar nuestra visión del mundo, que impulsa y guía, el camino de Revista Sinestesia®.


 

Escafandra. Crónicas del desasosiego

Los lectores han de recordar la primera escena del capítulo XVI de Veinte mil leguas de viaje submarino (1870), la renombrada novela de Julio Verne, donde los tripulantes del Nautilus se disponen a cazar en los bosques submarinos de la isla Crespo; y que, para llevar a cabo semejante empresa, hacen uso de la escafandra. Ese traje impermeable de cuerpo entero, acompañado por un casco de bronce y botas con suelas de plomo, cuya principal función es que el ser humano pueda sobrevivir bajo el agua durante largo tiempo y resistir la presión atmosférica que impone la presencia de un territorio hostil. En este orden de ideas, la revista Sinestesia también quiere hacer uso de este artificio, no obstante, con la intención de transformarlo en un concepto teórico; un concepto que nos ayude a entender y a sentir cómo es posible vivir en una realidad mediada por la técnica (téchne).

Por su parte, el acontecimiento histórico y universal de la pandemia (y, por ende, de la cuarentena) es una grieta en el muro de nuestras certezas, una experiencia que nos arrojó de manera fortuita a un territorio hostil, donde la presión ‒tanto física como psicológica‒ ha aumentado a niveles intolerables para el cuerpo humano. Dicho estado de desasosiego intensificó el uso de las prótesis, es decir, tecnologías que complementan la estructura orgánica del cuerpo, para que este logre adaptarse a las condiciones biopolíticas que impone la nueva realidad. Por ejemplo, el tapabocas funciona como una barrera inmunitaria contra el contagio, los respiradores mecánicos como pulmones de soporte y los dispositivos de información como un “espacio-otro” que extiende la materialidad del cuerpo y la instaura en el plano de la virtualidad. Sin embargo, más allá de exaltar los beneficios de la técnica, lo verdaderamente interesante para las ciencias humanas es observar cómo la “realidad-mediada” está reconfigurando las formas, afectivas e intelectuales, en que los individuos nos relacionamos con nosotros mismos, los demás seres humanos y el mundo entero.

Por este motivo, la revista Sinestesia invita a sus colaboradores a interpelarse con las siguientes preguntas: ¿cómo las artes pueden plasmar la sensibilidad de los cuerpos que, por medio de la técnica, hoy enfrentan a la pandemia?, ¿cómo el pensamiento crítico puede reflexionar en torno a este evento inesperado y las prótesis que usa el cuerpo para adaptarse a él? Todo ello, con ansias de que los creadores ahonden, una vez más, en el fenómeno estético de la sinestesia, herramienta útil para alumbrar los nuevos tejidos de la civilización contemporánea.


Esta edición fue posible gracias al trabajo de Diana Ardila, Paola Andrea Duque, Carolina Páez, Nathalia Martínez y Jimmy Morales.
Agradecemos especialmente a todos aquellos que enviaron sus textos para hacer posible esta edición:
Paola Andrea Duque – Karen Viviana G. Álvarez –  Wafi Salih – Carlos Daniel Ortiz Caraballo – Laura Valentina Ruge Bolivar
John Atencia – Jessica Natalia Farfán – Heidy Lean – Rusvelt Nivia Castellanos – Dayanna Urquiza – Carlos Arango
Natalia Muñoz – Nathalia Salazar – Zaira Gamboa – Karen Farfán – Jessica Quiroga – Sara Ruiz
José Ángel Conde Blanco – Leonardo Agudelo – Nicolás Rodríguez Sanabria – Juan Merchán
Lizeth Barón Ruiz – Cristian David Gutiérrez Martínez – Sebastián Castro Zapata
Silvana Lameiro Micciche – Carolina Rodríguez Mayo – Hugo Pérez
Eduardo Viladés – Isabel Santos – Javier Martín Matiz


Y, por supuesto, a nuestros lectores.
Bogotá – Colombia
2020

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