Desesperación vitalVoz y verbo

Pequeño apartado depresivo

Pequeño apartado depresivo

Por:
Rodolfo Arturo Rico Álvarez (Mérida, 2000)

Cruzo incansablemente montañas, desiertos, aguas, cuevas y estrellas sin encontrar más que mi sombra alargada; no hay animal, planta o insecto que consuele mi alma irrepetible y frágil.

El intento

C Carezco de talentos, me domino por mi terquedad hacia cualquier fin sin ningún éxito. Todo es incompleto, vivo aislado hasta del absoluto más ordinario, nada termino ni nada me termina. Ensayo cada oficio, pruebo cada arte, no hay nada en lo que destaque siquiera con el auxilio de la disciplina. No hay colores ni palabras; mi discurso se corta con la idea que no nace, mis dibujos terminan con la línea que empezaron; no existe la suficiencia, no encajo en métodos e instrucciones porque no sirvo, nací por puro accidente y por puro accidente sigo vivo.

Ahora mis pulmones enfermos cortan mi respiración espaciadamente, mis manos poseídas reaccionan solas y mis pies abandonan sus funciones. Llego a medios términos e inicios, marginado completamente a que mi vida acabe cuando sienta que esté empezando. Me refugio en mi limitada imaginación descubriendo la falta de un todo útil. Me iré sin esperanzas de otra vida porque ni morir sabré, así como no sabré volver a nacer.

El uno

Las nubes me apartan del cielo, me condenan al suelo, al campo y a la nada. Camino entre el trigo más leonado rememorando mis pasos e inventando los de otros. Seré el último o acaso el primero. Vivo sin rumores, sin fama ni pretensiones, me consuela únicamente una locura impropia e inmedible, hija de mi imaginación inagotable.

Sufro únicamente de alucinaciones deformes, engaños de mi mente que adornan mi soledad omnímoda. Cruzo incansablemente montañas, desiertos, aguas, cuevas y estrellas sin encontrar más que mi sombra alargada; no hay animal, planta o insecto que consuele mi alma irrepetible y frágil.

No existe contemplación válida acogida por el abismo que me llama, del que probablemente venga, al que probablemente vaya. Daré un último vistazo a la muerte rogándole un deseo, veré la luna luciendo una luz ajena e iré entre fuego y polvo a iluminar el corazón del vacío.

El suicida

Frustrada mi niñez y odiada mi juventud, recurría a menospreciar los años venideros por la seguridad del tormento en mi historia. Era yo el gran fracaso, el hijo descarrilado, cuya única fama se promulgaba con vergüenza, siendo negado por el mundo y por su sangre.

Aborrecía, a veces, la cobardía de mi voluntad.

Mis días eran una despiadada lucha en la que el poniente del sol, antes de desaparecer en el espejismo del horizonte, me titulaba vencido por las flaquezas de mis fuerzas.

Yo era la sublime colección de sueños permanentemente frustrados.

Los amores se quebrantarían dentro de mi corazón, marchitando mi alma hasta el insoportable suplicio. Me abandonarían mis sonrisas en el luctuoso escape de mi desastre y yo me ahogaré en vacíos inhumanos que me acogerán como asilo de fieras malditas.

El autor

Rodolfo Arturo Rico

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Poeta

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3 Comentarios

  1. El texto transmite una profunda tristeza y desesperanza. El narrador se siente sin talento y experimenta constantes fracasos, lo que genera una sensación de insuficiencia y frustración. La repetición de frases como «nada termino ni nada me termina» y «no hay colores ni palabras» refuerza la sensación de vacío y desconexión. Además, el narrador se siente marginado, solitario y atrapado en su propia mente, experimentando alucinaciones que aumentan su soledad. Se percibe un sentimiento de rechazo y abandono por parte de los demás, lo cual intensifica su angustia emocional; el estilo revela una carga emocional abrumadora de tristeza, desesperanza, insuficiencia y soledad.

  2. Hace mucho que no leía poesía en prosa de tan acertada armonía poética Remembranza de los Poetas Malditos tan poco apreciados hoy en día. Hay ecos de Ramos Sucre y Rimbaud pero con una voz potente, auténtica y actual.

  3. La corona de laureles tiene un dueño. Seguro el mismo Virgilio se presentará en tu vida, en la mitad de su camino, para que la tengas.

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