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El color del grito

Diana Carolina Torres Ávila *

 

        La pintura expresionista se caracteriza porque el objeto de representación no tiene importancia, lo fundamental es la utilización del color para expresar emoción; es el color ligado a las emociones y no a la descripción del objeto. Esto me lleva a plantear una conexión entre la pintura expresionista, en particular con “El grito” de Edvard Munch y una referencia que hace Ana María Gómez (1999, p.169) “El grito… es la negritud de los silencios y por lo contrario el silencio es la blancura de todos los gritos”. Así, quiero hacer un breve recorrido por ciertos apartes de “El grito y el silencio” de Gómez (1999); “El grito” de Chaumon (2000) y la alusión a la simplicidad respecto al grito de Lacan (1964), en relación con diversas expresiones artísticas que combinan la sinestesia tanto intencional como derivada del tratamiento del color, específicamente en lo referente a oír colores.

 

El manejo del color para emitir sonoridad

        Artistas como Wassily Kandinsky o Paul Klee se dedicaron a un estudio exhaustivo del color; por ejemplo, Kandinsky en su libro “Punto y línea” (2007), expone cómo cada color tiene una emoción debido a su estabilidad, partiendo de un análisis de la teoría del color utilizando la “estrella de color” de Charles Blanc (Zeballos, 2016). De esta forma, “El grito” de Munch, exponente del expresionismo, se caracteriza por un uso no aleatorio de la paleta de colores, generando una emoción por la manipulación de colores, así como “la música es el arte de combinar los sonidos” (Gómez, 1999, p.172) la pintura sería el arte de combinar los colores. Con esto, en particular me refiero al arte expresionista que le dio relevancia a la exploración del color; influencia que llegó hasta el arte contemporáneo donde, aunque no haya aparentemente color alguno, este está ahí, como “Rothko chapel” de Mark Rothko, podría decirse que desprendida de lo figurativo y apoyada solo en el color (negro), esta obra genera ese grito de Munch.

       En cuanto a otro estudioso del color, Paul Klee, es posible captar la importancia del color para lograr la expresión de emociones. Klee desarrolló su propia teoría del color en donde la clasificación fundamental de los colores complementarios se basa en el movimiento de interacción que se produce en estos colores. Lo que genera en relación a su filosofía de “un ojo ve y otro siente” (Klee, 2017), es esa posibilidad de ver el sonido del grito a través del manejo adecuado del color, pues en palabras de Klee “el arte no reproduce lo visible. Lo hace visible” (2017).

 

La música del color

        Ahora bien, explícitamente en música, área en la que se basa en el sonido como fuente primaria de transmisión de emociones e ideas, se puede evidenciar una evolución en la que otras fuentes de inspiración confluyen para hacer de una experiencia meramente auditiva, algo multisensorial; tal es el caso de Eric Satie, músico francés que rompía con las formalidades románticas y se adentraba en la exploración de una música que más allá del sonido, pienso que se podía experimentar las imágenes tenues, las sensaciones sutiles de un mundo pastel de “Nenúfares” de Monet. Otra particularidad de Satie era esa combinación sonido-visión, porque sus partituras, demasiado jóvenes para una época demasiado tradicional, son en sí una obra artística para el deleite visual, como Debussy diría La música está hecha de color y de tiempos ritmados” (Guisado, 2017)

        En la temática de la colección de mayo 2017 a abril 2018, en el Centre Pompidou de Paris: “El ojo oye”, -título sustentado en el libro homónimo de Paul Claudel- se puede apreciar el arte visual desde múltiples interpretaciones sonoras creando una conexión entre el arte visual y el sonoro. De esta forma resalto la importancia que el tratamiento del color le otorga a una obra de arte al generar una emoción particular, que conecta al ojo que aprecia la pintura y al oído que escucha un grito infinito estridente y fuerte, aunque inaudible para otros; esto sería una experiencia individual que puede hacerse colectiva en el intercambio de emociones.

 

La técnica pictórica de “El grito”

        La historia de la técnica pictórica de Munch y del origen de “El grito” está ligada a la importancia del color para transmitir emociones y que Munch representara no el sujeto emocionado, sino la emoción misma; la experiencia del momento inspirador de Munch lo confirma: “Sentí como un grito a través de la naturaleza. Me pareció oír un grito. Pinté ese cuadro, pinté las nubes como sangre verdadera. Los colores gritaban” (Edvard Munch en Argullol, 2011).

        Pero si el grito es un color, ¿qué color sería ese? partiendo de que el grito es proferido por el personaje en el primer plano, sería preciso señalar el argumento de Gómez (1999, p.169) que expuse al inicio, donde la negritud de todos los silencios del grito, sería en la pintura de Munch, un vacío delimitado por una negra larga boca del personaje; “este ser se tapa los oídos, abre mucho la boca, grita” (Lacan, 1964).

        Munch utilizó el negro para enmarcar el grito, tal vez por ese deseo de representar la emoción pura, como un vacío lleno de todo, sin fisuras, siendo así, que “el grito surge en el vacío de la espera del otro” (Chaumon, 2000), el grito sería del color del silencio. Expresión que se materializa con el concepto de simplicidad que Lacan alude respecto al grito (1964, p.164) que sería la técnica de simplicidad en la personificación del cuadro de Munch, evidenciando que lo que importa es la expresión y no la figuración, así logra lo que Lacan se refiere con la reducción del aparato comprometido siendo la laringe solo siringe.

 

Sinestesia aplicada

        Esta relación del grito como sonido y color se evidencia en los casos de personas con oído absoluto que asocian colores a notas musicales (Bella & Gómez, 2005) o las composiciones tanto extrañas, como de una sensibilidad artística casi sinestética de los “Color concerts” del cyborg Neil Harbisson; quien convierte las tonalidades de luz en frecuencias sonoras haciéndolo expresar frases tan inquietantes y fantásticas como: “Me gusta escuchar a Warhol y Rothko porque sus pinturas producen notas claras” (Traducido de Jeffries, 2014). Además debido a su condición de cyborg, Harbisson puede percibir colores mas allá del espectro humano, de este modo él puede escuchar el infrarrojo y el ultravioleta, volviendo al mundo sinestético depara mí, el color violeta es salvaje para mis oídos (Traducido de Jeffries, 2014)

        El proyecto visual de Nicholas Rougeux “Off the staff” que permite ver el color de piezas musicales, es un ejemplo de sinestesia invertida (ver sonidos), quien dice que con este montaje artístico se puede permitir el hecho de ver la música y de descubrir ese “algo” entre las notas. (Traducido de Stewart, 2017) Lo que enriquece las diversas posibilidades que se pueden experimentar cuando se aprecia una obra de arte pictórica, lo que surgió para Rougeux como la posibilidad de ver el sonido, para el espectador será la de oír los colores.

        Por lo tanto, la relación estrecha entre el color de los sonidos o el sonido de los colores, se halla implícitamente en el análisis semiótico de expresión visual y auditiva que “El grito” de Munch tiene, aunque muchas veces sea intencional, como lo explicitaba en el aparte del manejo del color para emitir sonoridad, o involuntaria como los casos de ruidos que derivan imágenes completamente distintas para cada persona que experimente un mismo tipo de grito. Igualmente, planteo el color del grito con las manifestaciones sinestéticas que vivimos cotidianamente y que aunque no nos demos cuenta están presente. Incluso cuando ese sonido sea inaudito muchas veces: “nos da a ver el silencio de un grito inaudito” (Chaumon, 2000). De este modo, en “El grito” se percibe el silencio, pero hay un grito interior “el grito anula el silencio” (Gómez, 1999) y este al brotar masifica el silencio, aludiendo al color negro, que considero no fue una elección aleatoria por parte de Munch, sino que fue escogido como un signo que delimita la profundidad de una expresión amorfa, que lleva a diversas sensaciones procuradas por el color negro que unifica y compacta todos los colores.

 

Referencias

Argullol, R. (2011). El acantilado del grito. El espectador 18 de junio 2011.

Bella, M & Gomez, E. (2005) ¿Qué es la sinestesia? Psicología teórica. Universidad de Granada. Recuperado de www.ugr.es/~setchift/docs/t13-sinestesiaauditiva_marialarabella.doc

Chaumon, F. (2000). El grito. En Essaim, Revue de psychoanalyse, número 6, détours de la transmission. Paris.

Gómez, A. (1999). La voz, ese instrumento–. Barcelona, España: Gedisa Editorial.

Guisado, F. (2017). Impresionistas, la música está hecha de color y de tiempos ritmados. LOFF.IT. Recuperado de https://loff.it/the-music/clasica/impresionistas-la-musica-esta-hecha-de-color-y-de-tiempos-ritmados-284596/

Jeffries, S. (2014). Neil Harbisson: the world’s first cyborg artist. The Guardian. Recuperado de https://www.theguardian.com/artanddesign/2014/may/06/neil-harbisson-worlds-first-cyborg-artist

Kandinsky, W. (2007). Punto y línea sobre el plano. La Plata, Argentina: Terramar.

Klee, f. (2017). Frases de Paul Klee. Frases y pensamientos. Recuperado de http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/paul-klee.html

Lacan, J. (1964). Los problemas cruciales para el psicoanálisis. Seminario 1964-1965. Lección doce. Recuperado de http://club.telepolis.com/seminario_12/

Stewart, J. (2017). Vibrant Data Visualizations of Famous Classical Music Scores Burst with Color. My Modern Met. Recuperado de https://mymodernmet.com/classical-music-data-visualizations-nicholas-rougeux/

Zeballos, Z. (2016). Charles Blanc – Color Theorist. In color. Recuperado de https://kayreincolor.wordpress.com/pratt/pratt-color-workshop-pages/assignments/charles-blanc-color-theorist/

 

 

 

Diana Carolina Torres Ávila
Colombiana, Bogotá

Filóloga en lengua inglesa y estudia la maestría en Escrituras creativas en la línea de Poesía. 

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