Escafandra. Crónicas del desasosiegoVoz y verbo

El jardín del poeta

El jardín del poeta

Laura Valentina Ruge Bolivar (Tunja)

Mucho se puede aprender de lecturas o videos. Sin embargo, la naturaleza siempre será la mejor fuente de conocimiento.

 

C Cuando se origina algún problema en mi cotidiano, uno de mis refugios siempre ha sido mi huerto. Dar amor a esas inofensivas plantas apacigua las más terribles angustias de mi mente. Llenarlas de cuidados, agua y vida. Ver las gotas de cuidado que prenden de sus hojas como gritos desesperados en el vacío me da un propósito de existencia. Soy su proveedor de alimento y por tal motivo son dependientes de mis huesos. Mi planta favorita es una atestada de frutos; en esta germinan ojos gigantescos que siguen sigilosamente mis pasos y observan mi llanto con asombro. Este hecho me reconforta debido a que su expresividad sobrepasa la falta de un rostro humano.

Camino alrededor de ella y me doy cuenta que es invasiva como un niño que emana calidez. Cuando requiero de ella, arranco uno de sus frutos y mi mano se entinta de espesa sangre que gotea creando un camino tortuoso. Sus reales lamentos me calman, debido a que no puedo encontrar tanta verdad en otro ser humano. Me maldice en silencio y su sangre sigue saliendo a borbotones. Es una escaramuza silenciosa debido a la profanación del acto. Aplasto y bebo su néctar, bebo de su templo en un intento desesperado de control y posesión de divinidad.

Todo es más consciente después de este acto y el arte que es arrebatado de la tierra se queda conmigo. Es un generador y detonante de emociones inhumanas, pacíficas y calmantes de mi dolor y heridas. Al poco tiempo, la realidad besa mi mano y no hay nada; no hay reflexión, ni armonía, ni testimonios de cielos o alucinaciones extracorpóreas. Solo soy yo, errático y perdido, en un mundo de crueldad y carencia. Con odio procedo a tomar otro fruto, siento la sangre recorriendo mis tripas y me dispongo a golpear las letras contra la máquina de escribir. Un mensaje divino me acecha: aunque me exponga al arte, nunca seré un artista.

 

La autora

Laura Ruge

Laura Valentina Ruge Bolivar

Licenciatura en Literatura y Lengua castellana

Laura Valentina Ruge Bolivar

Licenciatura en Literatura y Lengua castellana

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