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Escafandra. Crónicas del desasosiegoVoz y verbo

Diario de una cuarentena o la lista de los días

Diario de una cuarentena o la lista
de los días

Jessica Natalia Farfán Ospina (Bogotá, 1994)

Convulsiones: momentáneas, intransigentes ¿permanentes?

Ritmos de encierro
Agua fría
De quitar el tiempo.
Escuchar música enteramente
pausadamente
Pensar en todos aquellos que están en riesgo
Preocuparme.
Cocinar más
Aprender sobre las aguas aromáticas
El encanto de las madrugadas
Volver al yoga con más asiduidad
Extrañar miradas
Cuerpos
Hacer videollamadas
Cansarme
Anhelar un abrazo
Un cuerpo
Un tacto
Tramar un proyecto
Hacer collages
Hacer un curso de estrategia
Leer noticias
Muchas noticias
Sobreinformación
Respirar
Saltar lazo
Meditar
Estar con el cuenco
Hacer un tarot
Una baraja del sol
Una ceremonia
Hacer un cuento
Perfumarme
Escribir una poesía
Escribir un diario en forma de lista
Hacer otro como un haibun
Leer en voz alta
Comer
Extrañar caminar
Caminar
Caminar
Correr
Ver llorar
Abrazar
Prometer
Silenciar
Tomar café
Chocolate,
Hervir algo como jamás lo había hecho
Pensar en Zizek
En Byung
Pensar en los mexicas
En Hermes y su conexión con la escritura,
Pensar en lo místico de las palabras
En lo poderoso de ellas
En la necesidad de nuevas sensibilidades
De enseñar
De proponer
De actuar
Y luego
Dormir.
Pensar
Pensar que esto comienza.
Tener una pesadilla donde todo el mundo corría
Levantarme con el corazón a mil
Cambiar de sitio
Reírme
Tener clases virtuales
Admirar la fuerza de otras, de otros
Contemplar
Ver desde mi ventana
Recordar
Estar supremamente sensible
Escuchar música,
saturarme.
¿Por qué ahora?
Por qué
Necesidad de cambiar
Meditar en la muerte
Pensamiento ominoso,
Pensar en la soledad
En lo que me queda de las últimas personas que vi,
En los gestos que veía a diario
En las manías que veía
En la ruta diaria que hacía
Y las playlist de cada trayecto
En el librero que me sorprendía siempre
En los amigos y su conversación
En los días malos
Recordar los objetos, la huella de otros,
Unas copias de clase, que debían ser entregadas a la semana siguiente,
Una carta
Un libro que me acompaña como un amuleto
Un libro prestado,
Una caminata que ya había agendado
Un camino que había pensado
Un libro encargado en la librería, seguro paso la otra semana,
Qué sabe uno de los tiempos y de los cambios
En la pañoleta que le presté a una amiga
En la última película que vi antes de esto
Hablar de esto,
Sin nombrarlo
Nombrarlo como algo que no podemos coger del todo
Como algo que se escurre entre los dedos,
Como que vamos a salir de esto
Y vamos a cambiar
Quizá habrá una nueva visión
Y volveremos a los ritos
Pero estarán mudados por la luz de un día,
del halo de una luna de tarot y de su torre incendiándose,
De un sol tricéfalo que ha visto los días en su discontinuidad
Volverán las ofrendas de la conversación
Bailaremos
Iremos a presenciar lo hermoso
Comprenderemos más sobre el vértigo
Sobre la velocidad
Sobre nuestro horror vacui de querer llenar llenar llenar
Pensar en el agobio y la necesidad de que lo digital no nos obvie
La mirada
La huella
Lo que no esté registrado.
Que la cotidianidad no sea
Decir acá estoy
Acá en la inmensa red
Sino ocasionalmente estaré
Puede ser vehículo
Forma
Herramienta
Saber llevar el extrañar
El que extrañemos algo
Alguien
Nos hace revivir su presencia
Su permanencia
La necesidad de que en nuestros tiempos
Valga algo
Algo se levante y diga:
Permanece
Es importante
Vale creer
Vale comprometerse, aunque las esferas sean líquidas
Aunque nos digan siempre:
TIra, tira, tira
Descree,
¿Para qué creer?
Sí, necesitamos creer,
No ufanarnos de nuestra vacuidad
Creer en nuevos sentidos
Saber escuchar, escuchar los testimonios que corren y caminan en los ciclos de las voces.
Mirar los ojos de una generación que le duele el descreer
Saber que todos estamos un poco perdidos
Que lo incierto es nuestro tinte
Pero eso no nos impedirá salir a buscar
A abanderar un sentido
A creer en algo
A luchar por eso
A no dejarnos que un clic nos borre
una necesidad de ser productivos,
Fijar nuestra productividad
Nuestros proyectos
El sí existe una vida fuera de los horarios laborales
Y el par de certezas que nos quieres fijar,
Que quieren hacer encerronas,
Que quieran que vivas como domiciliario de tu propia vida,
Atreverse
Alguien me dijo hazlo,
Hazlo así sea con un poco de miedo, pero hazlo
Y su frase retumba en mí
La necesidad de que las palabras tengan un sentido,
Necesitamos hechos
Hechos así sean comenzados con miedo
Con incertidumbre
Necesitamos
Dejarnos crear,
Asumir todo lo que nos pesa
Y luego,
Luego seguir creyendo…

Jessica Natalia Farfán Ospina

Literata

Nació un 8 de septiembre de 1994, como el patafísico Alfred Jarry. Es Literata hasta las entrañas. Su obsesión hacia la Commedia dell’Arte se convirtió en su primera novela. Ha sido ponente en congresos realizados en México, Argentina y Rumanía porque le encanta hablar y pensar en literatura. Entusiasta de Borges, Sterne y Blake así como de los dobles, las marionetas, el carnaval y las máscaras. Sus lugares preferidos: las arcadias personales y los escenarios de neón. Algún día quiere ser Dj o cineasta. 

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